En los laboratorios del Instituto Politécnico Nacional (IPN), lo que comúnmente termina en la basura está encontrando una segunda vida revolucionaria. Un equipo de investigadores de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) ha logrado transformar cáscaras de frutas y verduras en materia prima para crear platos y utensilios totalmente biodegradables, ofreciendo una solución real ante la crisis de contaminación plástica.
Liderado por el doctor Elier Ekberg Neri Torres, el proyecto busca resolver una problemática actual: la existencia de productos en el mercado que se etiquetan como «verdes» sin serlo realmente.
#IPNInforma | Politécnicos de la @IPNENCB buscan convertir cáscaras de frutas, verduras y hortalizas en materia prima para elaborar platos biodegradables. ♻️#Huélum #IPNSustentablehttps://t.co/iOPDHYgOET
— IPN (@IPN_MX) December 7, 2025
“Actualmente, muchos productos plásticos se comercializan como biodegradables sin serlo al cien por ciento, lo que genera una falsa percepción de sustentabilidad”, advirtió Neri Torres.
De la cafetería al laboratorio
El proceso combina ciencia aplicada y economía circular. El equipo recolecta diariamente residuos orgánicos de la cafetería escolar —cáscaras de melón, papaya, piña, mango, plátano, aguacate y restos de hortalizas— para someterlos a un riguroso proceso de deshidratación mediante energía solar y hornos de convección.
El resultado es un material capaz de degradarse en tiempo récord, reintegrándose a la naturaleza sin dejar huella tóxica. «No podemos pedirle a la gente que se coma la cáscara de ciertos vegetales, pero sí podemos convertirla en productos útiles», explicó el investigador.
Avance y proyección
La investigación reporta un avance del 75 por ciento. Se estima que los primeros prototipos funcionales estarán listos en un lapso de seis a 12 meses. Antes de llegar al público, los utensilios se someterán a estrictas pruebas microbiológicas para garantizar su inocuidad y se escalará el proceso a reactores de mayor capacidad.
El impacto potencial es masivo. Tan solo en el Estado de México se generan cerca de 18 mil toneladas anuales de residuos agroindustriales, un volumen que hoy representa un problema de gestión de basura, pero que bajo esta tecnología se convertiría en un recurso valioso.
El equipo multidisciplinario, integrado también por la doctora Selene Montserrat García Solares, la ingeniera Elsa Sandoval Santamaría y la estudiante Ivonne Gutiérrez Sánchez, ya trabaja en la protección intelectual de esta tecnología y en la publicación de artículos científicos.
Esta iniciativa se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y las directrices de innovación tecnológica impulsadas por la administración federal y el director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, reafirmando el papel de la ciencia mexicana en la construcción de un futuro más limpio.

