Gildardo López Astudillo, alias “El Gil”, identificado por el Gobierno Federal como uno de los principales orquestadores en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ha lanzado un grito de auxilio desde el encierro. El presunto líder de la organización criminal Guerreros Unidos denunció formalmente ser víctima de tortura física y psicológica al interior del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 12, en el estado de Guanajuato.
A través de un juicio de amparo, López Astudillo busca la protección de la justicia federal contra lo que describe en su demanda como actos de “incomunicación, segregación, aislamiento, menoscabo a la dignidad humana, tormento y pena inusitada”. Sin embargo, su reclamo ha quedado atrapado en un laberinto burocrático.
Nadie quiere el caso:
El conflicto de los jueces La demanda de garantías ha desatado un inusual conflicto competencial entre dos juzgadores federales, dejando la denuncia de «El Gil» en pausa.
Originalmente, el recurso fue interpuesto ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Penal de la Ciudad de México, encabezado por el juez Juan Carlos Alberto Rico Mondragón. Este declinó la competencia argumentando razones de territorio: dado que el recluso se encuentra físicamente en Guanajuato y los supuestos abusos ocurren allí, la ley indica que corresponde a un juez local atenderlo.
El Registro Nacional de Detenciones confirma la aprehensión de Gildardo López Astudillo, alias "El Gil", líder de "Guerreros Unidos".
Recordemos que este personaje fue acusado de ordenar, desaparecer, torturar y quemar los cuerpos de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Que fue… pic.twitter.com/p2dKrA99ab— Cesar Gutiérrez Priego M.R. (@cesargutipri) September 6, 2024
No obstante, al turnar el expediente al Juzgado Decimosegundo de Distrito en Guanajuato, este también rechazó aceptarlo de inmediato. El juez guanajuatense argumentó que la demanda se basa en el artículo 15 de la Ley de Amparo (actos urgentes que ponen en peligro la vida) y no deriva de un proceso penal directo, por lo que solicitó que el juez de la CDMX primero ordene la ratificación de la demanda antes de «tirar la bolita».
Ante este desacuerdo, será un Tribunal Colegiado el que tendrá la última palabra para definir qué autoridad está obligada a investigar las condiciones de encierro del imputado.
La sombra de la tortura: Una estrategia conocida
El argumento de la tortura no es nuevo en el historial jurídico de López Astudillo. Cabe recordar que “El Gil” fue detenido por primera vez en septiembre de 2015, señalado como autor intelectual de la noche de Iguala. Sin embargo, cuatro años después, en 2019, recuperó su libertad precisamente porque sus abogados lograron acreditar que fue torturado para confesar su culpabilidad, lo que derrumbó las pruebas en su contra.
Tras años en libertad, fue reaprehendido en 2024 y vinculado a proceso nuevamente, esta vez por el delito de delincuencia organizada. Inicialmente recluido en el penal del Altiplano, en el Estado de México, fue trasladado posteriormente al penal de máxima seguridad en Guanajuato, desde donde ahora alega, una vez más, violaciones a sus derechos humanos.
Mientras se resuelve el conflicto entre jueces, la figura de López Astudillo sigue siendo central para esclarecer el paradero de los estudiantes desaparecidos hace más de una década.

