A más de cinco años de su detención, el caso de Kenia Inés Hernández Montalván se ha convertido en una herida abierta para el activismo en México. Defensores de derechos humanos y colectivos afrodescendientes alzaron la voz este domingo para exigir su liberación inmediata, cuestionando directamente a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum: si la consigna es «llegamos todas», ¿por qué una defensora del territorio sigue recluida en un penal de máxima seguridad?
En este #25N alzamos la voz por Kenia Hernández, defensora indígena presa injustamente en México desde 2020.
Su caso refleja cómo la violencia de género también se ejerce al criminalizar a quienes defienden la justicia.
✊ Exigimos su libertad.#NoHayExcusa #SéMiTestigo pic.twitter.com/rHcej3UXNv
— CIVICUS Español (@CIVICUSespanol) November 25, 2025
Kenia, mujer amuzga y afrodescendiente originaria de Xochistlahuaca, Guerrero, permanece interna en el Centro Federal de Readaptación Social Femenil (CEFERESO) No. 16 en Morelos. Sobre ella pesan sentencias que suman más de 21 años de prisión, acusada de delitos como robo con violencia y ataques a las vías de comunicación, cargos que sus abogados y organismos internacionales, como la ONU, han calificado de fabricados para frenar su activismo.
Racismo judicial y «vergüenza» mediática
Durante un conversatorio en la Casa de la Solidaridad, Brenda Nava, de la agrupación Afrontera Cimarrona, denunció que el encarcelamiento de Kenia no solo responde a una persecución política, sino racial.
“Me da vergüenza recordar esos titulares, esa narrativa que criminalizó su protesta”, sentenció Nava, contrastando el trato que recibió Kenia frente a otros movimientos recientes. “Hoy, esos mismos medios salen a decir que hay presos políticos tras las detenciones de la marcha de la ‘Generación Z’, pero fueron los que pusieron a Kenia Hernández como una delincuente. Fue criminalizada por ser mujer, activista y afrodescendiente”.
Trabas institucionales y salud en riesgo
A pesar de la intervención de organismos como la Red TDT y el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, la libertad de Kenia parece lejana debido a una “consigna de Estado” para mantenerla presa. Hugo Arreola, abogado del caso, explicó que aunque han acudido a la Secretaría de las Mujeres, el perfil político del caso y la índole federal de los delitos trascienden los mecanismos de preliberación actuales.
La situación es crítica: reportes indican que la salud de la exdirigente del Colectivo Libertario Zapata Vive se ha deteriorado gravemente debido al aislamiento, la falta de agua potable y la restricción de atención médica dentro del penal federal.
Un mensaje desde el encierro En el evento se reprodujo un audio de Kenia dirigido al activista estadounidense Mumia Abu-Jamal, donde reafirma su postura: “Desde niñas y niños se nos enseña que lo blanco es bueno y lo negro es malo; sin embargo, demostramos que no importa nuestro color de piel, lo que importa es que no perdamos nuestro origen. Los presos de conciencia no están solos”.
Los colectivos hicieron un llamado urgente a la presidenta Claudia Sheinbaum, apelando a su autodefinición feminista y al contexto del «Año de la Mujer Indígena», para que ejerza sus facultades y ponga fin a lo que califican como una injusticia histórica contra la defensa de la tierra.

