La inflación en México volvió a tomar impulso en la recta final del año. Tras dos quincenas de desaceleración, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se aceleró para ubicarse en 3.61% a tasa anual durante la primera quincena de noviembre de 2025.
De acuerdo con el reporte publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el indicador registró un incremento quincenal del 0.47%, una cifra que superó las expectativas del mercado, que anticipaba un nivel más cercano al 3.50%.
El «apagón» del subsidio eléctrico
El principal motor de este repunte no fue generalizado, sino estacional y focalizado. El fin del programa de tarifas eléctricas de temporada de verano en 11 ciudades del país provocó que el precio de la electricidad se disparara un 20.70% en solo dos semanas.
Este ajuste golpeó con fuerza a regiones del norte y zonas costeras. Entidades como Sonora, Sinaloa y Baja California reportaron las variaciones de precios más altas del país, con alzas superiores al 3% quincenal en ciudades como Esperanza y Culiacán.
En la primera quincena de noviembre 2025, el Índice Nacional de Precios al Consumidor #INPC presentó un nivel de 142.470 y representó un aumento de 0.47% respecto a la quincena previa. Con este resultado, la inflación general anual fue de 3.61%.
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— INEGI INFORMA (@INEGI_INFORMA) November 24, 2025
Lo que subió y lo que bajó
Además de la energía, el reporte del INEGI destaca presiones en el sector servicios y alimentos. Los servicios profesionales se encarecieron un 10.56%, mientras que el transporte aéreo subió 4.60% y el transporte colectivo un 4.32%. En la canasta alimentaria, el jitomate reportó un alza del 3.98%.
En contraste, el efecto de las ofertas estacionales (asociadas al «Buen Fin») se reflejó en una caída notable en los precios de bebidas alcohólicas y ropa. El ron (-9.78%), el vino de mesa (-9.43%) y el brandy (-8.84%) lideraron las bajas, junto con los pantalones para hombre (-2.31%) y televisores (-2.37%).
La inflación subyacente preocupa
Más allá de la volatilidad energética, la inflación subyacente —que marca la tendencia de mediano plazo al excluir bienes volátiles— se mantuvo resistente, ubicándose en 4.32% anual. Dentro de este componente, los servicios continúan siendo el rubro más presionado, con un aumento anual del 4.50%, lo que sugiere que las presiones inflacionarias internas persisten.
Pronóstico reservado para 2026
El panorama hacia adelante luce desafiante. El Centro de Estudios Económicos de Banamex anticipa que la inflación podría repuntar hasta el 4.5% en el primer trimestre de 2026, impulsada por nuevos impuestos y un aumento estimado del 11% al salario mínimo, lo que mantendría la presión sobre los costos laborales.
Esta coyuntura coloca al Banco de México (Banxico) en una encrucijada de cara a su reunión del 18 de diciembre. Aunque la economía muestra signos de desaceleración que justificarían un recorte a la tasa de interés (actualmente en 7.25%), el rebote inflacionario podría frenar la mano de la Junta de Gobierno para evitar desanclar las expectativas de precios.

