Bajo la consigna «Quiero vivir y trabajar, no vivir trabajando», cientos de manifestantes tomaron este domingo las calles del centro de la Ciudad de México para exigir el desbloqueo definitivo de la reforma constitucional al Artículo 123. El Frente Nacional por las 40 Horas movilizó a sus bases desde el Zócalo hasta el Senado de la República con una demanda clara: la reducción de la jornada laboral debe ser inmediata, rechazando las propuestas de «gradualidad» impulsadas desde el Ejecutivo y la bancada mayoritaria de Morena.
La protesta, que avanzó pacíficamente por Francisco I. Madero y Paseo de la Reforma, ocurre en un momento crítico, a pocas semanas de que termine el periodo ordinario de sesiones. Los manifestantes advierten que dilatar la discusión bajo el pretexto de cuidar al empresariado podría postergar la vigencia plena de la ley hasta el 2030.
Una deuda histórica vs. gradualidad
Durante el mitin frente a la sede legislativa, Eduardo Alanís, vocero del movimiento, calificó el retraso como una traición a la clase trabajadora. «Si Morena se dice partido de izquierda, hoy tienen mayoría y no tienen pretexto. La gradualidad es una postura a favor del empresariado», sentenció, señalando que para los colectivos, la actual administración representa una «continuidad neoliberal» al no dar luz verde a esta lucha social.
La exigencia de los colectivos no es solo política, sino técnica y humana. Basándose en su plataforma legislativa, el movimiento argumenta que la situación actual es insostenible. México es el país de la OCDE con más horas trabajadas al año, alcanzando las 2,207 horas, muy por encima del promedio internacional de 1,742.
Los datos del agotamiento nacional
El documento técnico del Frente Nacional, que sustenta sus demandas, revela una crisis de salud pública detrás de las largas jornadas. Según datos del IMSS citados por la organización, el 75% de la población ocupada padece fatiga por estrés laboral (burnout), superando las cifras de China y Estados Unidos.
Los activistas argumentan que la reducción a 40 horas no afectará la economía, pues la productividad en México ha aumentado mientras los salarios reales han decrecido. Estudios citados en su propuesta legislativa indican que, históricamente, los beneficios del aumento de productividad han sido absorbidos casi totalmente por el capital y no por los trabajadores.
Posiciones legislativas del Frente Nacional por las 40 horas¿Qué propone exactamente el movimiento?
Más allá de cambiar el esquema de «6 días de trabajo por 1 de descanso» a «5 por 2», la iniciativa que defienden los manifestantes incluye cláusulas innovadoras que los legisladores han evitado discutir, tales como:
Reconocimiento de traslados: Proponen que cuando el centro de trabajo esté a más de 60 minutos del domicilio, el tiempo excedente se cuente como parte de la jornada laboral pagada.
Sanciones severas: Plantean multas de hasta 40 veces la UMA por trabajador afectado y penas de cárcel a patrones que simulen jornadas para evitar la ley, equiparándolo con trata laboral.
Enfoque de cuidados: La reforma busca liberar tiempo para que hombres y mujeres puedan ejercer la corresponsabilidad en el hogar, dado que actualmente las mujeres dedican el doble de tiempo a estas tareas no remuneradas.
«No descansar mata», se leía en las pancartas pegadas en las rejas del Senado. Para los integrantes del Frente Memero Subversivo y otros colectivos presentes, la reducción de la jornada no es un debate económico, sino de derechos humanos. Al cierre de la manifestación, los activistas advirtieron que mantendrán la presión en las calles hasta que la reforma sea aprobada sin letras chiquitas ni plazos extendidos.

