Fotografía: Ya había sido detenido en Lomas Taurinas en 1994 con sangre de Colosio y positivo a rodizonato de sodio, pero fue liberado en 24 horas.
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En un giro que reabre uno de los capítulos más oscuros de la política mexicana, la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo este fin de semana en Tijuana a Jorge Antonio Sánchez Ortega, el exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) señalado durante décadas como el presunto «segundo tirador» en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio.

El arresto, ejecutado por la Policía Federal Ministerial, se llevó a cabo el sábado 8 de noviembre alrededor de las 16:37 horas en la colonia Los Reyes, a solo 13 kilómetros de Lomas Taurinas, el lugar donde el candidato presidencial del PRI fue asesinado el 23 de marzo de 1994.

Según el Registro Nacional de Detenciones, Sánchez Ortega se encuentra en la delegación de la FGR en Tijuana, a disposición de un juez federal, quien definirá su situación jurídica en las próximas horas.


El fantasma de Lomas Taurinas

Esta es la segunda vez que Sánchez Ortega es detenido por el mismo crimen. La primera ocurrió hace más de 30 años, en la misma escena del atentado.

En 1994, su presencia en el mitin, su chamarra salpicada con la sangre del candidato y una prueba de rodizonato de sodio positiva —que rastrea residuos de pólvora por disparar un arma de fuego— lo convirtieron en un sospechoso clave.

A pesar de las evidencias, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) lo liberó el 24 de marzo de 1994, menos de 24 horas después del atentado. La investigación oficial concluyó que Mario Aburto, el asesino confeso que hoy sigue en prisión, había actuado como un tirador solitario.

El giro de la 4T y la sombra de García Luna

El caso, considerado cerrado por muchos, fue desempolvado en enero de 2024 por la FGR y el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes insistieron en la teoría del segundo tirador.

En ese momento, la Fiscalía aseguró contar con un «gran acervo de pruebas» para implicar a Sánchez Ortega. Sin embargo, un juez de distrito negó la orden de aprehensión, una decisión que López Obrador criticó públicamente, acusando al Poder Judicial de proteger al exagente.

La FGR ha vinculado directamente a Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad sentenciado en Estados Unidos, con un presunto encubrimiento. Según la Fiscalía, García Luna, quien en 1994 era subdirector de Operaciones del CISEN, habría sido responsable de «sacar de Tijuana de manera urgente» a Sánchez Ortega para evitar que figurara en la investigación.

Con esta detención, la FGR reactiva formalmente una de las teorías más polémicas del magnicidio, forzando al exagente del CISEN a enfrentar, 31 años después, las mismas acusaciones de las que fue absuelto en un día.


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