Fotografía: Denuncian que la empresa sabía de los fallos en la espuma tóxica de sus respiradores.
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Durante los días más oscuros de la pandemia, una frase lapidaria se convirtió en sentencia de muerte en los pasillos de los hospitales mexicanos: «Si te intuban, te mueres». Años después, esa premonición cobra forma en una demanda colectiva histórica que busca justicia para miles de víctimas. Un grupo de 43 familias ha iniciado una batalla legal sin precedentes contra el gigante tecnológico Philips, acusándolo de homicidio y negligencia por la venta de ventiladores defectuosos que, en lugar de salvar vidas, las habrían sentenciado.

La acción judicial, presentada de forma altruista por los abogados Eduardo Fuentes Celestrin, Alejandro Rojas Pruneda y Luis Miguel Velasco Lizárraga, es la primera de su tipo en México. Exige a Philips la reparación del daño por mantener en circulación más de 3,500 respiradores que, según alertas internacionales emitidas desde 2021, contenían una espuma aislante (PE-PUR) que se degrada, liberando partículas tóxicas y provocando fallas fatales en el suministro de oxígeno.

El escándalo adquiere una nueva dimensión al considerar el valor de los equipos. Según datos del portal especializado mercadocpap, el costo de cada ventilador rondaba los $190,000 pesos mexicanos. Con más de 5,000 unidades de los modelos señalados distribuidas en el país, el valor total del equipamiento defectuoso ascendería a casi mil millones de pesos, una inversión masiva que ahora está en el centro de una investigación por negligencia criminal.

Mientras en Estados Unidos y Europa estos equipos fueron retirados del mercado bajo la alerta de seguridad más alta, en México continúan en uso en hospitales públicos y privados. La demanda no solo es civil; los familiares también han interpuesto una denuncia penal por homicidio y lesiones, argumentando que Philips y las autoridades sanitarias mexicanas incurrieron en una omisión deliberada.

El dolor de perderlo todo

«Ahora sabemos que esos respiradores que les iban a dar vida se las quitaron», lamenta entre lágrimas Andrea González Valderrama, periodista que perdió a sus dos padres, Luis y Elizabeth, en enero de 2021. «Me atormenta pensar que un defecto en esos aparatos les pudo haber robado el oxígeno. ¡Queremos justicia y que paguen!», clama.

La historia se repite en el testimonio de Jesús Ramírez Olvera, quien perdió a su esposa María Teresa, de 40 años. «Sabíamos lo que pasaba. Te intubaban y te morías. Nada más los dormían y los mataban», afirma. Jesús señala una responsabilidad compartida: «Tanto de la empresa trasnacional Philips como del gobierno mexicano que permitió que estos respiradores estén en los hospitales».


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