Fotografía: Autoridades confirman que ya había recibido amenazas de extorsión, pero aún no hay detenidos.
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La voz de denuncia ciudadana de José Guadalupe Casas Rodríguez, mejor conocido como ‘Don Nico’, se apagó. El carismático heladero que fue atacado a balazos el pasado martes mientras transmitía un video en vivo para reportar baches, falleció durante la madrugada del sábado tras cuatro días de luchar por su vida en el Hospital General de Celaya.

El Gobierno Municipal de Salvatierra confirmó el deceso en un comunicado, calificando el atentado como un “cobarde ataque” y asegurando que “no quedará impune”. Sin embargo, hasta el momento, la impunidad prevalece: no se ha informado de ninguna persona detenida por el crimen que ha conmocionado a la región.

El ataque ocurrió el 7 de octubre en la entrada a la comunidad de Urireo. Con su teléfono en mano, ‘Don Nico’ mostraba desde su página «Helados Don Nico» el deplorable estado de la carretera. Segundos después, una motocicleta con dos hombres a bordo se le emparejó. Sin mediar palabra, el copiloto le disparó repetidamente.

La transmisión, que continuó por casi 45 minutos, capturó la cruda agonía del comerciante y sus desgarradoras últimas voluntades dirigidas a su esposa: “Te amo, ya me mataron, corazón… se me está yendo el aliento. Cuida a mis hijos, edúcalos, te amo”.

Extorsión: la sombra detrás del ataque

Aunque el ataque se produjo mientras realizaba una denuncia sobre infraestructura, las investigaciones apuntan a un trasfondo más oscuro. El propio gobierno municipal reveló que ‘Don Nico’ y su familia ya habían recibido llamadas de extorsión y amenazas antes y después del atentado, motivo por el cual sus familiares solicitaron protección a las autoridades.

Esta revelación arroja nuevas luces sobre el posible móvil del asesinato, vinculándolo a la ola de violencia y extorsión que azota a Guanajuato, uno de los estados con mayor índice de homicidios del país.

Aún herido en el suelo, ‘Don Nico’ dejó un último y contundente mensaje: “Que quede como un legado para el pueblo que el pinche gobierno es una basura”. Sus palabras ahora resuenan como un eco de la frustración y el abandono que sienten muchos ciudadanos en una de las zonas más convulsionadas de México.

El alcalde de Salvatierra, José Daniel Sámano, admitió la crisis de violencia e incluso reveló haber recibido amenazas de muerte tras el ataque al comerciante. Mientras tanto, la comunidad llora la pérdida de un hombre trabajador que usó su voz para mejorar su entorno y fue silenciado a balazos.


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