Fotografía: El líder de La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, se declaró "no culpable" ante una corte federal de Nueva York de graves cargos de crimen organizado y explotación infantil.
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Aún cumpliendo una condena de casi 17 años en una prisión de California, el líder de la iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, compareció este martes ante un tribunal federal de Nueva York para declararse «no culpable» de una nueva y explosiva serie de cargos que lo acusan de ser la cabeza de una red de crimen organizado, tráfico sexual y explotación infantil.

Esta vez, sin embargo, el «Apóstol», como lo llaman sus fieles, no está solo en el banquillo. La justicia estadounidense ha cerrado el cerco sobre su círculo más íntimo, acusando a otros cinco cómplices de formar parte de una red de abuso que, según los fiscales, operó durante décadas a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Entre los imputados se encuentran su madre, Eva García de Joaquín, de 79 años, y su sobrino, Joram Núñez Joaquín, de 37, ambos ya detenidos.

La fiscalía federal sostiene que posee una «enorme cantidad de pruebas electrónicas», incluyendo fotos y videos de abuso sexual infantil, parte de la cual proviene de su proceso anterior en California. A esto se suman más de dos docenas de nuevos dispositivos electrónicos incautados en redadas recientes, que según las autoridades, refuerzan el caso contra el clan Joaquín.

La acusación formal alega que la estructura de La Luz del Mundo fue utilizada sistemáticamente para el tráfico sexual de niñas y mujeres, una práctica que, según los fiscales, fue iniciada por el abuelo y el padre de Naasón, consolidando un legado de abuso generacional.

La iglesia acusa Coacción y calumnia

En respuesta, la iglesia La Luz del Mundo emitió un comunicado en el que rechaza categóricamente los cargos, calificándolos de «infundados, mentirosos y calumniosos». La organización religiosa denunció el «injusto encarcelamiento» de los familiares de su líder y acusó a la fiscalía de «torcer la ley» para coaccionarlo.

«Se demuestra una colusión entre personas con un interés, fiscales y ciertos medios de comunicación, quienes pervierten la justicia, manipulan a la opinión pública y estigmatizan nuestra fe cristiana», afirmó la iglesia.

Mientras tanto, las autoridades estadounidenses buscan a otros tres cómplices presuntamente prófugos en México: Rosa Sosa, Azalia Rangel García y Silem García Peña. El Departamento de Justicia ya anunció que solicitará al gobierno mexicano su detención y extradición.

Para Naasón Joaquín y su madre, el panorama es sombrío. Algunos de los delitos que enfrentan conllevan sentencias mínimas de 10 años, pero los fiscales han solicitado la cadena perpetua. Con esta nueva y robusta acusación federal, la posibilidad de que el líder religioso evite pasar el resto de su vida en prisión se desvanece, especialmente al mantener una declaración de no culpabilidad frente a la montaña de evidencia que la fiscalía asegura tener en su poder.


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