La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) atraviesa uno de sus momentos más oscuros. En respuesta al asesinato del estudiante Jesús Israel Hernández Chávez dentro del CCH Sur, el rector Leonardo Lomelí Vanegas anunció una serie de medidas urgentes, declarando que «la UNAM está de luto» y que la violenta pérdida de una vida joven es un hecho «sin precedentes» que exige una acción decidida.
La respuesta institucional más inmediata fue la instrucción para que la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario sesione de emergencia y realice una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad del plantel. El objetivo, según Lomelí, es redoblar esfuerzos para convertir todas las instalaciones universitarias en «espacios seguros y libres de violencia», una meta que, aseguró, es posible alcanzar desde la autonomía y en coordinación con los distintos niveles de gobierno.
Mientras la administración central tomaba estas medidas, la indignación y el dolor se apoderaban de la comunidad. Cientos de estudiantes del CCH Sur y de otras facultades tomaron las calles, bloqueando durante horas la avenida Insurgentes Sur para exigir justicia y un alto a la violencia. La protesta culminó frente a la Torre de Rectoría, donde el mensaje del rector fue recibido con escepticismo por una comunidad que demanda más que palabras.
Mensaje del #RectorLomelí a la comunidad universitaria > https://t.co/h6rx2bo9xc pic.twitter.com/B19C3MQ90O
— UNAM (@UNAM_MX) September 23, 2025
La voz estudiantil: pliegos petitorios y mesas de diálogo
La jornada de movilizaciones no solo fue de protesta, sino también de propuesta. Comisiones de estudiantes, incluyendo al colectivo «Tlacuaches encapuchados», y un grupo de padres de familia lograron entregar a las autoridades universitarias dos pliegos petitorios distintos. Ambos documentos coinciden en sus demandas centrales: mejorar la seguridad dentro y en los alrededores del plantel y fortalecer los programas de atención a la salud mental.
Ante la presión, las autoridades universitarias recibieron los documentos y se comprometieron a establecer mesas de diálogo para analizar las peticiones y encontrar soluciones conjuntas. La UNAM afirmó que se tiene la convicción de que el diálogo respetuoso es la vía para construir los espacios seguros que los jóvenes merecen.
Un llamado a la salud mental y el apoyo comunitario
En su mensaje, el rector Lomelí no solo se enfocó en la seguridad física, sino que también hizo un enérgico llamado a la comunidad a atender la salud emocional. Exhortó a los jóvenes a «no dejarse vencer por la adversidad» y a buscar apoyo en tutores y docentes ante problemas de ansiedad o cualquier otra dificultad.
Recordó que la Universidad cuenta con programas de acompañamiento psicológico y apoyo con perspectiva de género, invitando a estudiantes, académicos y personal administrativo a utilizarlos. Este enfoque busca, en sus palabras, fomentar «una comunidad empática y resiliente» como paso indispensable para la prevención de la violencia.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) continúa con la investigación del caso por los delitos de homicidio calificado y lesiones dolosas. El presunto agresor, identificado como Lex Ashton “N”, se encuentra hospitalizado y bajo custodia policial. Por su parte, la UNAM ha asegurado que coadyuvará en todo momento con las autoridades para garantizar que se haga justicia.

