Como juzgadores tenemos la obligación constitucional y el ineludible deber ético y moral, de reconocer la identidad y respetar los derechos de las mujeres indígenas y afromexicanas, garantizando su pleno acceso a la justicia, afirmó la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Yasmín Esquivel Mossa. El espacio diálogo para conmemorar el Día Nacional e Internacional de las Mujeres Indígenas, estuvo encabezado por el ministro presidente de la SCJN, Hugo Aguilar Ortiz.
El humo del sahumerio y los rezos ancestrales del pueblo Kumiai llenaron este miércoles el recinto de murales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). En un acto de profundo simbolismo, el máximo tribunal del país abrió sus puertas a las mujeres indígenas y afromexicanas para, en voz de su nuevo ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, declararse un «aliado firme» en su lucha contra la discriminación histórica.
El evento, titulado «Espacio de diálogo de saberes», se realizó en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena y marcó el primer acto público de la nueva presidencia de la Corte, enviando un potente mensaje sobre las prioridades de su administración.
«No basta con el Papel»: el diagnóstico de la Corte
En un discurso contundente, el ministro presidente Aguilar Ortiz reconoció que las mujeres indígenas y afromexicanas son víctimas de una «discriminación múltiple e interseccional», y que no es suficiente con tener derechos reconocidos en la ley si en la práctica no se pueden ejercer.
«Las cifras y los testimonios son claros, las barreras son reales», afirmó, enumerando obstáculos como la falta de intérpretes, las largas distancias a los tribunales, un lenguaje jurídico incomprensible y la falta de sensibilidad cultural en los procesos judiciales. Por ello, enfatizó que las mujeres indígenas no deben ser vistas únicamente como sujetas de protección, sino como «líderes activas con derechos sobre su territorio, su cultura, su participación política y sobre su autodeterminación».
Un llamado a la acción, no a la simulación
Haciendo eco de este compromiso, las ministras presentes también alzaron la voz. Loretta Ortiz Ahlf hizo un enérgico llamado a ir más allá de los gestos simbólicos: «No nos conformemos con ceremonias. Saldar la deuda histórica que tenemos con las mujeres indígenas y afromexicanas es un paso ineludible hacia la justicia social».
Por su parte, la ministra Yasmín Esquivel sostuvo que es obligación de todos los juzgadores interpretar la ley con un profundo respeto a la diversidad pluricultural del país.
El encuentro, que comenzó con una ceremonia de purificación dirigida por María de los Ángeles Carrillo Silva, autoridad tradicional del pueblo Kumiai, sirvió como plataforma para que autoridades y líderes comunitarias de Oaxaca, Guerrero y Baja California, entre otros estados, expresaran sus demandas y propuestas para construir una justicia verdaderamente intercultural.

