Fotografía: En una polémica decisión, se le concedió llevar su juicio bajo arresto domiciliario, mientras que su compañero fue liberado sin cargos. / crédito: a quien corresponda.
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Julio César “N”, el policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) que el pasado 19 de agosto (martes) mató de un disparo al motociclista Cristofer Huerta, de 21 años, fue vinculado a proceso por el delito de homicidio calificado. Tras una audiencia de casi tres horas en el Reclusorio Oriente, un Juez de Control determinó que el oficial “no actuó en legítima defensa” durante la riña que culminó en tragedia en la colonia Jardín Balbuena.


A pesar de la gravedad del cargo, el juez dictó como medida cautelar la prisión preventiva domiciliaria. Esto significa que el uniformado llevará su proceso penal en su hogar, ubicado en el Estado de México, bajo la vigilancia de la Guardia Nacional (GN) para evitar una posible fuga. Se fijó un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria.

Durante la audiencia, el oficial imputado se mostró consternado y expresó su respeto y solidaridad con la familia de la víctima.

Por otro lado, su compañero, Luis Arturo “N”, quien había sido detenido por presunto abuso de autoridad, fue exonerado de toda responsabilidad. El juez determinó que el agente no incurrió en ningún delito y ordenó su inmediata liberación.

«Creo en la justicia»: padre de la víctima

Al salir de los juzgados, el padre de Cristofer, quien presenció los hechos, reaccionó con resignación a la decisión del juez sobre el arresto domiciliario. “Ha sido algo muy fuerte, pero creo en la justicia. Si al final el Juez lo dictó y lo vio conveniente, como lo digo, al final tenemos leyes y el Juez así lo dictaminó”, expresó ante los medios de comunicación.

Los hechos ocurrieron sobre la avenida Galindo y Villa, en la alcaldía Venustiano Carranza, cuando los dos oficiales detuvieron a Cristofer y a su padre por no portar placas visibles en su motocicleta. La revisión derivó en una discusión y posteriormente en una pelea a golpes. Según los informes, después de ser derribado y agredido en el suelo, el oficial Julio César “N” detonó su arma de cargo, hiriendo fatalmente al joven en la cabeza.

La SSC mantiene una investigación interna abierta sobre el caso, mientras el proceso penal sigue su curso.


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