Fotografía: Las autoridades investigan un posible suicidio, la madre de la víctima viaja para certificar la muerte y dar paz a sus nietos.
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Martín Alberto Medina Sonda, el empresario sentenciado por orquestar desde la cárcel el atroz feminicidio de su exesposa, la activista Ema Gabriela Molina Canto, fue hallado sin vida este martes 26 de agosto en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (CRESET). Su muerte cierra un oscuro capítulo de violencia, corrupción e impunidad que conmocionó a la sociedad mexicana.

La noticia fue confirmada por el gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, quien en su conferencia de prensa matutina informó que los indicios preliminares apuntan a un suicidio. “Tenemos la información de que parece que fue suicidio, pero la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana dará más información al respecto”, precisó el mandatario, asegurando que se realizará una investigación exhaustiva para esclarecer el hecho.

Medina Sonda cumplía una condena de 50 años por el delito de feminicidio agravado, además de otra sentencia de 12 años y medio por desvío de recursos públicos como socio de José Manuel Saiz Pineda, tesorero durante el gobierno de Andrés Granier.

La lucha de una madre por la certeza

La noticia generó una reacción inmediata en Yucatán. Ligia Canto Lugo, madre de Ema Molina y quien tiene la custodia de sus tres nietos, acudió a la fiscalía estatal para solicitar formalmente que se le permita identificar el cuerpo de Medina Sonda.


“Esta noticia, en un principio uno dice que representa paz, pero la verdad es que no”, declaró con entereza. “Necesito verlo para poder dar tranquilidad a mis nietos, darles este dato de manera real, no basada en lo que he leído en medios. Ellos merecen tener esa paz”. Canto Lugo viajará a Tabasco para realizar la diligencia, buscando cerrar el ciclo para los jóvenes que presenciaron el asesinato de su madre.

Un historial de violencia y un crimen atroz

El feminicidio de Ema Molina, perpetrado el 27 de marzo de 2017, fue el clímax de una década de persecución y violencia. Tras divorciarse de Medina Sonda, Ema obtuvo la custodia de sus hijos, pero su exesposo utilizó su poder económico y político para hostigarla: la secuestró con agentes judiciales de Tabasco bajo cargos falsos y le arrebató a sus hijos.

Ema se convirtió en una activista incansable, llevando su caso hasta el entonces presidente Enrique Peña Nieto. Aunque en 2014 la PGR rescató a los menores y detuvo a Medina Sonda por corrupción, esto no detuvo su afán de venganza. Desde prisión, contrató sicarios que la apuñalaron brutalmente a las puertas de su casa en Mérida, frente a sus propios hijos.

Por su parte, el abogado defensor de Medina Sonda, David Dorantes Cabrera, expresó su sorpresa por la muerte, revelando que trabajaban para llevar el caso a instancias internacionales y que le extrañaba la noticia, por lo que pedirá que se investigue a fondo.


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