Fotografía: Gerardo Fernández se despidió de la presidencia del Senado, calificando la Reforma Judicial como una "hazaña histórica" del pueblo de México.
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En un evento que combinó la solemnidad del antiguo Senado con el fervor de un mitin popular, el senador Gerardo Fernández Noroña rindió su informe de labores y cerró el ciclo como presidente de la Mesa Directiva. Definió la elección de jueces por voto popular como un logro sin precedentes y lanzó contundentes mensajes sobre política nacional e internacional, destacando su condena al «supremacismo» y su defensa de la soberanía mexicana.

Rodeado de aliados clave como Adán Augusto López y con la notable ausencia de gran parte de la bancada de Morena, Noroña emitió su mensaje desde la histórica Casona de Xicoténcatl, un lugar que describió como «el símbolo por antonomasia del Senado».

Reforma Judicial: «lo que parecía imposible»

El eje central de su informe fue la Reforma al Poder Judicial, la cual calificó como una «hazaña». «Somos el primer pueblo del mundo que elige por voto universal, secreto y directo a todas las personas juzgadoras», afirmó con orgullo, recordando la férrea oposición que enfrentaron. «Fue durísimo, se rieron de nosotros y cuando logramos la mayoría calificada, tomaron con violencia la Cámara de Senadores», rememoró.

Celebró que a partir del 1 de septiembre, un nuevo Poder Judicial tomará protesta, encabezado en la Suprema Corte por Hugo Aguilar Ortiz, un hombre de origen indígena, un hecho que no ocurría desde Benito Juárez en el siglo XIX.

Soberanía y crítica al «supremacismo blanco»

En el plano internacional, Fernández Noroña elevó el tono para criticar al gobierno de Estados Unidos, al que acusó, sin mencionar directamente a Donald Trump, de operar bajo una lógica de «supremacismo blanco».

«Hoy en Estados Unidos hay un gobierno que cree que por ser más pálidos que nosotros son superiores», denunció, condenando el trato que reciben los migrantes mexicanos. En un mensaje que resonó con fuerza, sentenció: «Respetamos la decisión del pueblo de Estados Unidos, pero el gobierno de Estados Unidos debe respetar la decisión del pueblo de México. En México manda el pueblo de México y nadie más, que se oiga bien y que se oiga lejos».

Asimismo, dedicó una parte de su discurso a la causa palestina, rompiendo lo que llamó un «silencio indignante» para condenar la crisis humanitaria y abogar por una solución de dos Estados.


Unidad, austeridad y un toque de ironía

Hacia el interior de su movimiento, Noroña hizo un llamado enérgico a la unidad de la coalición Morena-PT-Verde, advirtiendo que «la soberbia, el sectarismo y la displicencia son malos consejeros».

Con su característico estilo, ironizó sobre las críticas de austeridad, haciendo referencia al ensamble barroco que antecedió su discurso y al hecho de vestir de traje. «Seguramente van a decir que fue un despilfarro. Tengo que venir en calzón de manta, porque no es austero», bromeó. Aclaró que, si bien las políticas públicas deben ser austeras, el objetivo de la 4T es que «todo el pueblo viva bien» y tenga acceso a disfrutar de la vida, combatiendo el clasismo y el racismo.

Al finalizar, y tras ser aclamado por sus simpatizantes en la calle, Noroña se despidió del cargo que ostentará hasta el 31 de agosto, asegurando que, con o sin puesto, seguirá luchando «hasta el último segundo» por la transformación del país.


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