La confirmación de que dos adolescentes de 16 años, reportados como desaparecidos en Jalisco, murieron durante un enfrentamiento en Culiacán, destapó una cruda realidad que va más allá de un solo caso: los cárteles de la droga operan una red nacional de reclutamiento y entrenamiento que se extiende por al menos cuatro estados, utilizando a jóvenes y menores de edad como «carne de cañón».
El fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos, fue contundente al afirmar que el problema es mucho más grande que el ya conocido «Rancho Izaguirre» en Teuchitlán. “No nada más es ese rancho. Hemos detectado que se los han llevado a Michoacán, o hasta Acapulco, Guerrero. Son varios estados», declaró el funcionario, revelando la magnitud de una red de adiestramiento para sicarios que abarca también campamentos en Zacatecas y Nayarit.
La investigación cobró un nuevo impulso con el caso de Paul Alexander y Carlos Alejandro, ambos de 16 años. Desaparecieron en Jalisco en mayo y sus cuerpos fueron localizados en Sinaloa tras un tiroteo. Su trágico destino permitió a las autoridades trazar la ruta que siguen muchos jóvenes captados por la delincuencia.
La Ruta del Engaño: De las Redes Sociales a la Línea de Fuego
Según las autoridades, el proceso es sistemático y perverso:
Captación: Los reclutadores usan redes sociales como TikTok, videojuegos y falsas ofertas de trabajo con sueldos exorbitantes para atraer a los jóvenes. A veces, la invitación proviene de amigos o incluso familiares.
Adiestramiento: Una vez contactados, son trasladados a Zacatecas, donde reciben entrenamiento en el manejo de armas y tácticas de combate en campamentos clandestinos.
Puente: Posteriormente, son movilizados a Nayarit, estado que funciona como un «puente» logístico.
Despliegue: Finalmente, son enviados a Sinaloa para ser puestos en la primera línea de batalla en la guerra que libran los cárteles por el control del territorio.
«Hemos hablado con sus padres, lo que están haciendo esos grupos criminales es que los están captando y enviando a la guerra con el otro cártel en Sinaloa», afirmó el fiscal González de los Santos. La información ha sido corroborada por el testimonio de jóvenes que lograron escapar y han identificado a otros jaliscienses que siguen atrapados en esa entidad.
Una Estrategia de prevención y alerta
El secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, reconoció que las modalidades de reclutamiento son cada vez más sofisticadas. Por ello, se han intensificado las campañas de prevención en escuelas y se ha creado una unidad de ciberpatrullaje para identificar y dar de baja las cuentas en redes sociales que promueven abiertamente estas «ofertas laborales».
El caso de los menores fallecidos, junto al de Axel Aaron, de 24 años, también desaparecido en Jalisco y encontrado muerto en Culiacán, ha llevado a la Fiscalía estatal a dar vista a la Fiscalía General de la República (FGR), abriendo la puerta a una intervención federal dada la naturaleza multiregional del delito.
Mientras la familia de Carlos Alejandro ya ha realizado los trámites para recuperar su cuerpo, el de Paul Alexander permanece en el SEMEFO de Sinaloa, a la espera de pruebas genéticas que confirmen plenamente su identidad, un doloroso recordatorio de las vidas jóvenes truncadas por el crimen organizado.

