Fotografía: Ernesto Vázquez Reyna muere tras balacera y explosión en Reynosa.
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La estructura de la seguridad federal en México ha recibido uno de sus golpes más severos. La tarde de este lunes 4 de agosto, Ernesto Vázquez Reyna, fiscal general de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tamaulipas, fue ejecutado en un ataque de extraordinaria violencia que combinó una emboscada a balazos con un atentado explosivo.

El ataque tuvo lugar sobre el Boulevard Miguel Hidalgo, a la altura del Fraccionamiento Las Quintas, en esta ciudad fronteriza. La Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmó el «incidente» y el despliegue de autoridades en la zona, que rápidamente se convirtió en una escena de guerra.

Una Emboscada en dos Actos: balas y fuego

Según las investigaciones preliminares y testimonios de testigos, el ataque no fue un simple acto, sino una operación coordinada. Primero, un convoy armado interceptó y abrió fuego contra la camioneta de lujo en la que se transportaba Vázquez Reyna junto a su equipo de escoltas. En la zona se escucharon múltiples detonaciones de arma de fuego.

La principal línea de investigación sugiere que el fiscal pudo haber sobrevivido a esta agresión inicial. Sin embargo, segundos o minutos después, el vehículo explotó con una fuerza devastadora. Una de las hipótesis más fuertes es que los agresores lanzaron un artefacto explosivo contra la unidad para asegurar la muerte del objetivo y de sus acompañantes.

El resultado fue la muerte del fiscal y la destrucción casi total del vehículo, lo que desató una intensa movilización de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y agentes periciales de la FGR, quienes acordonaron varias cuadras a la redonda para levantar evidencia.

Silencio oficial y un clima de tensión

A pesar de la confirmación del hecho por parte de la Vocería estatal, hasta el momento ni el Gobierno de Tamaulipas ni la Fiscalía General de la República a nivel central han emitido un comunicado oficial detallando el saldo total de víctimas o las líneas de investigación.

El asesinato de Vázquez Reyna, un funcionario polémico al que mensajes en redes sociales identificaban con el alias de «El Padrino», eleva la tensión en una de las regiones más violentas del país y deja en evidencia la capacidad de fuego y la audacia de las organizaciones criminales que operan en la frontera


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