La planta de BMW Group en San Luis Potosí ha puesto una pausa temporal a su línea de ensamblaje, pero el silencio de la maquinaria es el preludio de una transformación histórica. La compañía confirmó que se encuentra en un paro técnico, una medida cuidadosamente planeada para reconfigurar sus naves industriales y dar la bienvenida a la era de la electromovilidad con su plataforma «Neue Klasse».
En respuesta a especulaciones surgidas en redes sociales, la armadora alemana fue enfática al aclarar que este cese de actividades no se debe a conflictos laborales ni protestas. Se trata de una fase crucial en su proyecto de expansión, que implica la instalación y calibración de maquinaria de última generación, incluyendo líneas de ensamble automatizadas y áreas especializadas para el manejo de baterías de alto voltaje.
El objetivo es claro y ambicioso: convertir el complejo potosino en uno de los principales centros de producción de vehículos eléctricos de BMW para todo el continente americano.
Durante este periodo, la producción de modelos icónicos como el BMW Serie 3, el Serie 2 Coupé y el potente M2 quedará suspendida temporalmente. Sin embargo, la empresa aseguró que la cadena de exportación no se verá afectada. Gracias a una planeación logística anticipada, se realizó un acopio estratégico de autopartes y unidades terminadas para garantizar el suministro a sus mercados internacionales sin contratiempos.
Aunque la producción general está detenida, la planta no está desierta. Personal especializado en ingeniería industrial, construcción y montaje continúa trabajando en las tareas críticas de acondicionamiento para asegurar que todo esté listo para el reinicio de operaciones.
La producción de los modelos de combustión se reanudará con normalidad a partir del 25 de agosto, una vez que las adaptaciones principales hayan concluido, marcando el fin de un capítulo y el inicio de la cuenta regresiva para que el primer «Neue Klasse» hecho en México salga de la línea en 2027.

