Lo que comenzó como una innovadora forma de compartir espacios y obtener un ingreso extra, hoy se ha convertido en un «monstruo urbano». Las plataformas digitales de alojamiento como Airbnb están revolucionando el sector turístico y hotelero de México, pero a un costo muy alto: la transformación radical del mercado de la vivienda y la vida de los barrios.
Según Alejandra Garrido Rodríguez, investigadora posdoctorante del Instituto de Geografía de la UNAM, el impacto de estos sistemas es tan profundo que ya se considera uno de los mayores agentes de cambio en las ciudades modernas. El principal atractivo para los propietarios es innegable: la ganancia económica por rentar una propiedad en estas plataformas puede llegar a triplicar los ingresos de un alquiler tradicional a largo plazo.
Este beneficio económico ha provocado una consecuencia directa: la pérdida masiva de viviendas que antes estaban disponibles para residentes locales y que ahora se destinan exclusivamente al lucrativo mercado turístico.
«Poco queda de esa idea de las plataformas colaborativas que buscan brindar espacios asequibles», advirtió Garrido Rodríguez. «Hoy es una industria inmensa que ha transformado mucho de lo que conocíamos».
Gentrificación y desplazamiento: El costo social
Más allá de ser una competencia para la industria hotelera, el fenómeno ha acelerado procesos de gentrificación en las principales urbes del país. Este proceso, explica la experta, ocurre cuando la llegada de una población con mayor poder adquisitivo —en este caso, turistas y nómadas digitales— eleva el costo de vida y termina por desplazar a los residentes originales, quienes ya no pueden costear vivir en su propio vecindario.
«Lo vemos en el cambio de la estructura urbana y su dinámica, así como en la sustitución de negocios locales por otros con perfiles turísticos», apuntó la especialista.
Este efecto no es aislado. La investigación de Garrido, enfocada en la Ciudad de México, documenta cómo la proliferación de estos alquileres ha intensificado la segregación y el desplazamiento de la población en zonas de alta demanda.
El mapa de la transformación en México
Si bien el fenómeno es global, en México la concentración de estos alojamientos es particularmente visible en polos de gran atractivo turístico. Las zonas más afectadas incluyen:
Ciudad de México: Principalmente en las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
Quintana Roo: En destinos de fama mundial como Cancún, Playa del Carmen y Tulum.
Jalisco: En la capital, Guadalajara, y en el popular destino de playa, Puerto Vallarta.
Otros puntos clave: San Miguel de Allende (Guanajuato), Tijuana, Los Cabos y La Paz (Baja California y Baja California Sur).
Un pilar económico con repercusiones urbanas
A pesar de los impactos negativos, no se puede negar el beneficio económico. La Secretaría de Turismo informó en enero de 2025 que la actividad turística ha crecido un 15.6% en el país con respecto a 2023, y estas plataformas son parte fundamental de dicho crecimiento al atraer a viajeros nacionales e internacionales.
Sin embargo, el reto para las ciudades es mayúsculo. La conversión de viviendas en alojamientos turísticos permanentes en zonas residenciales genera una presión inmensa sobre los servicios urbanos (agua, luz, recolección de basura), los cuales no están diseñados para soportar una población flotante tan densa.
La investigación de la UNAM concluye que el debate está sobre la mesa: ¿cómo equilibrar los innegables beneficios económicos del turismo con el derecho a una vivienda asequible y la preservación del tejido social en las ciudades?

