La esperanza y la angustia marcan cada hora en la búsqueda de Ana Ameli García Gámez, la joven estudiante de Biología de la UNAM de 19 años, cuyo rastro se perdió el pasado sábado 12 de julio en las imponentes y a la vez peligrosas faldas del Ajusco, en la alcaldía Tlalpan. Lo que inició como una excursión de senderismo se ha convertido en una carrera contrarreloj que involucra a un centenar de rescatistas y que ahora explora una nueva y escalofriante línea de investigación: un posible secuestro.
La última comunicación de Ana Ameli fue una fotografía enviada a su familia desde la cima del Pico del Águila, un testimonio de su logro antes de que el silencio se apoderara de todo. Según las indagatorias, la joven no logró reunirse con su grupo original de amigos, por lo que se unió a otros senderistas en el ascenso, pero en el descenso tomaron rumbos distintos. Desde entonces, nadie la ha vuelto a ver.
«Pienso que mi hija ya no está ahí»: Madre teme un secuestro
La desesperación llevó a Vanessa Gámez, madre de Ana Ameli, a presentarse este miércoles en la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con la voz entrecortada, suplicó que la búsqueda trascienda la montaña, pues sospecha que la desaparición de su hija no fue accidental.
“El tiempo se agota, yo pienso que mi hija ya no está ahí. Quiero que nos apoye el Gobierno para que se busque de otra manera porque a lo mejor alguien la tiene”, declaró Gámez. Su teoría apunta a un plan premeditado: “Los amigos que la citaron aparentemente nunca llegaron y creemos que pudo haber sido una trampa”, sentenció, pidiendo que se investigue el caso como un posible secuestro.
Un despliegue sin precedentes y el fantasma de otro caso
En respuesta, la Fiscalía General de Justicia (FGJCDMX), la Comisión de Búsqueda y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han desplegado un operativo permanente. Más de 100 especialistas organizados en cinco células peinan puntos estratégicos como «El Abrevadero», «La Cantimplora» y la «Cruz del Márquez». La tecnología se ha vuelto un aliado clave, con drones de reconocimiento de la Unidad Águila y un helicóptero Cóndor sobrevolando la densa vegetación, aunque las condiciones climáticas han complicado el acceso a las zonas más altas.
La preocupación se intensifica al recordar un caso similar que sigue sin resolverse. La desaparición de Ana Ameli ocurrió en el mismo perímetro donde, en 2017, se perdió el rastro de Pamela Gallardo. Familiares de Pamela, que nunca han dejado de buscarla, se han unido a las brigadas, denunciando la falta de cooperación de las autoridades en su momento y exigiendo que no se repita la historia.
Mientras las autoridades mantienen comunicación constante con la familia y recaban testimonios, hacen un llamado a la ciudadanía para aportar cualquier información verificada que pueda conducir al paradero de Ana Ameli García Gámez.

