En el marco del 20º aniversario del Metrobús, el Gobierno de la Ciudad de México dio un paso histórico hacia la electromovilidad al poner en servicio cuatro nuevas unidades eléctricas biarticuladas, consideradas prototipos únicos en el mundo por su diseño y tecnología.
Desde la Glorieta de Insurgentes, un punto neurálgico para el transporte capitalino, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó la presentación de estos vehículos que comenzarán su fase de prueba en la emblemática Línea 1. «Se trata justamente del primer modelo biarticulado eléctrico del mundo. (…) Eso va a marcar una transformación del Metrobús», aseguró la mandataria.
Estos prototipos, fabricados por las empresas Volvo, Hyundai y Yutong, miden 27 metros de longitud y tienen capacidad para 270 pasajeros. Entre sus principales novedades destacan sus puertas deslizables, similares a las del Metro, que prometen un abordaje más rápido y seguro. Además, son completamente silenciosos y, al ser eléctricos, no generan emisiones contaminantes.
La jefa de Gobierno destacó que el Metrobús se ha consolidado como el segundo sistema de transporte más importante de la capital, solo después del Metro, movilizando a 1.8 millones de usuarios cada día. En este sentido, anunció un ambicioso plan de modernización: «En el transcurso del sexenio se van a incorporar más unidades eléctricas, hasta alcanzar una meta de 420 camiones en 2030. La electromovilidad llegó para quedarse».
Por su parte, la directora general del Metrobús, Rosario Castro Escorcia, detalló que los nuevos autobuses cuentan con una autonomía de más de 330 kilómetros y pueden recargarse en aproximadamente dos horas. Su incorporación forma parte de la iniciativa internacional ZEBRA (Acelerador de Despliegue Rápido de Autobuses de Cero Emisiones), en la que la Ciudad de México colabora con Bogotá y Curitiba para desarrollar la nueva generación de sistemas BRT.
El secretario de Movilidad, Héctor Ulises García Nieto, agregó que la modernización va más allá de la tecnología, pues incluye una mejora integral del servicio con capacitación a operadores y un enfoque en la accesibilidad universal, buscando que el Metrobús sea un sistema «amigable no solo con el medio ambiente, sino también con las personas».

