Tras la euforia desatada por el triunfo de Daniel Suárez en la Xfinity Series, la afición mexicana tenía una cita con sus héroes locales, y la respuesta fue un clímax perfecto para un fin de semana inolvidable. El multicampeón Abraham Calderón demostró su jerarquía y se adjudicó la prestigiosa «Pedro Rodríguez 60», el evento principal de la NASCAR Mexico Series, llevando el auto #2 del equipo CommScope a lo más alto del podio.
La carrera, nombrada en honor a la máxima leyenda del automovilismo mexicano, estuvo cargada de simbolismo y acción de principio a fin. Calderón, partiendo desde los primeros puestos, ejecutó una competencia cerebral, gestionando el desgaste de sus neumáticos y esperando el momento preciso para lanzar el ataque definitivo.
En una reñida batalla que mantuvo a los espectadores al filo de sus asientos, el regiomontano sostuvo intensos duelos con los principales contendientes del campeonato. Fue en el último tercio de la carrera donde su experiencia salió a relucir, consolidando una ventaja que, si bien fue corta, resultó suficiente para cruzar la meta en primera posición y desatar la celebración en el Estadio GNP.
«Ganar aquí es siempre especial, pero llevarse una carrera con el nombre de Pedro Rodríguez es algo que no tiene precio. Es un honor inmenso», declaró un emocionado Calderón al bajar de su auto. «Hacerlo en un día como hoy, con lo que consiguió Daniel (Suárez), es la prueba del gran momento que vive nuestro automovilismo. Esto es para toda esta gente que nunca dejó de apoyarnos».
La victoria de Abraham Calderón no es un hecho aislado. Representa la consolidación de una jornada histórica que reafirma la calidad del talento nacional. Mientras Suárez conquistaba la gloria en un escenario internacional, Calderón reclamaba el trono en casa, demostrando el dominio y la profundidad de los pilotos mexicanos en su propia serie.
Así, el asfalto del Autódromo Hermanos Rodríguez se convierte en testigo de un fin de semana perfecto, donde dos de sus hijos pródigos, en dos categorías distintas, reclamaron la gloria y reafirmaron el poderío de México en el mundo de la velocidad.

