Fotografía: El ICE intensificará sus acciones ante la presión de mostrar avances de Trump.
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La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, impuso toque de queda a partir de las 8:00 de la noche, en el centro de la ciudad, tras las protestas contra los migrantes.

“He emitido un toque de queda a partir de esta noche a las 8:00 de la noche, en el centro de Los Ángeles para detener a los malos actores que se están aprovechando de la caótica escalada del presidente”, escribió en X.

En redes sociales, la alcaldesa anunció que la policía arrestará a las personas que violen el toque de queda y que serán procesadas conforme la ley.

He emitido un toque de queda que comenzará esta noche a las 8 p.m. para el centro de Los Ángeles con el fin de detener a los actores malintencionados que están aprovechando la caótica escalada del presidente.

Si no vives ni trabajas en el centro de Los Ángeles, evita la zona.

Las fuerzas del orden arrestaron a las personas que violen el toque de queda y serán procesadas.

Desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, lugar solemne donde el presidente se reúne con jefes de estado, diplomáticos, su personal de mayor confianza y dignatarios; desde ahí , estando presente el mandatario estadunidense, la secretaria de Seguridad de Estados Unidos, Kristi Noem, lanzó una bomba política contra la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum acusándola de “alentar” las protestas en Los Ángeles.

Toda una declaración de guerra que Donald Trump escuchaba con toda su atención.
Con mínima diferencia de tiempo, poco usual en la agenda presidencial, la doctora Sheinbaum calificó la afirmación de Kristi Noem de “absolutamente falso”, y ha aclarado que, por el contrario, se ha posicionado en contra de las manifestaciones violentas.

En el umbral de una crisis política con Estados Unidos por la escalada de las manifestaciones en Los Ángeles, California que ha llevado la relación bilateral con México a un punto delicado, la incomodidad de banderas mexicanas en las protestas.

Un hombre ondeando la bandera mexicana encaramado a un auto parcialmente quemado y lleno de pintadas, en medio de una calle que parece un campo de batalla, causó sorpresa, expectación y luego controversia.

BANDERA NACIONAL, SÍMBOLO DE PROTESTA

Esa fotografía captada en Paramount, una localidad al sur del centro de Los Ángeles en la que el fin de semana se registraron enfrentamientos entre agentes federales y manifestantes en rechazo a las redadas migratorias de la administración Trump, ha acaparado portadas y circulado en redes sociales hasta hacerse viral.

En otras la presencia de la bandera tricolor con el escudo del águila, la serpiente y el nopal fue ampliamente notoria, tanto que los grandes medios de Estados Unidos ya la describen como uno de los símbolos de las protestas.

«Nuestras banderas representan identidad nacional, orgullo y valores compartidos, no división ni ilegalidad. Enarbolar una bandera extranjera mientras se ataca a las fuerzas del orden de los EE.UU. y se destruye propiedad pública o privada solo daña una relación bilateral que trabaja unida para que todos nuestros ciudadanos estén más seguros y sean más prósperos».

El hecho no ha pasado desapercibido para funcionarios del gobierno estadounidense, que no han tardado en condenar las escenas que, dicen, retratan a quienes describen como «insurrectos enarbolando banderas extranjeras».

La tormenta perfecta que generan las redadas migratorias de Trump en una ciudad de migrantes como Los Ángeles. El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, hizo referencia al tema en su cuenta de X:

«Nuestras banderas representan identidad nacional, orgullo y valores compartidos, no división ni ilegalidad. Enarbolar una bandera extranjera mientras se ataca a las fuerzas del orden de los EE.UU. y se destruye propiedad pública o privada solo daña una relación bilateral que trabaja unida para que todos nuestros ciudadanos estén más seguros y sean más prósperos».

«Los insurrectos que portan banderas extranjeras están atacando a los agentes de inmigración, mientras la mitad del liderazgo político de Estados Unidos ha decidido que vigilar la frontera es malvado», escribió sobre la cuestión el vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, en la red social X el sábado.

EN TENSIÓN LA AGENDA BILATERAL

La acusación de Noem es bastante seria y abre la puerta a que se ponga en marcha el aparato diplomático para aclarar el diferendo. Además, sucede a pocos días del encuentro de líderes del G-7, en el que México y Estados Unidos tienen previsto abordar asuntos bilaterales en materia, precisamente, de política migratoria, seguridad y comercio.

Noem, que se ha convertido en el rostro publicitario de la agresiva política antiinmigrante de Donald Trump, lanzó severas acusaciones en el marco de las negociaciones por aranceles al acero y aluminio del 50 por ciento, e irrumpe como toda una tormenta perfecta precedida por una gigantesca ola de violencia desplegada contra migrantes radicados en Los Ángeles.

Este fin de semana la tensión se disparó en el área de Los Ángeles tras una semana de redadas migratorias en la región, que desencadenaron violentas protestas contra la administración Trump y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La decisión del presidente Donald Trump de enviar 700 infantes de marina estadounidenses y 4.000 efectivos de la Guardia Nacional al área de Los Ángeles, para apoyar la respuesta federal a los disturbios, abrió un capítulo polémico en su campaña de deportaciones masivas.

La ubicación de las redadas y las protestas posteriores -en una ciudad de tendencia liberal en un estado controlado por los demócratas- también brindó a la Casa Blanca un escenario público ideal, ya que busca mostrar avances en la expulsión de inmigrantes ilegales y el establecimiento de la ley y el orden.

El gobernador, Gavin Newsom, demócrata y destacado crítico del presidente, escribió en X que el despliegue de tropas era una «fantasía desquiciada de un presidente dictatorial».

Las redadas en la segunda ciudad más grande de Estados Unidos se desarrollan en medio de un agresivo intento por aumentar las cifras de arrestos y deportaciones, mientras que la administración se muestra decepcionada con el ritmo actual.

El ICE ha intensificado sus acciones en las últimas semanas, ante la presión de mostrar avances en la iniciativa política emblemática de Trump. La agencia arrestó a 2.200 personas el 4 de junio, según NBC News, un récord para un solo día.

La cadena informó que cientos de detenidos estaban inscritos en un programa conocido como Alternativas a la Detención, que permite la liberación y el monitoreo de personas que no representan una amenaza inmediata.

El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, considerado ampliamente como el artífice intelectual de la política de deportación, ha reiterado que la Casa Blanca espera que el ICE pueda aumentar la cantidad de arrestos a 3.000 al día, en comparación con los aproximadamente 660 que se realizaron durante los primeros 100 días de la presidencia de Trump.

«El presidente Trump seguirá presionando para que esa cifra aumente cada día», declaró Miller a Fox News a finales de mayo.

Sin embargo, durante gran parte de los primeros 100 días de la administración, las deportaciones fueron similares, e incluso inferiores, a las registradas durante el último año de la presidencia de Joe Biden. «No estoy satisfecho con las cifras», declaró a la prensa en la Casa Blanca el «zar de la frontera» de la administración, Tom Homan, a finales de mayo. «Necesitamos aumentarlas».

En una manifestación el lunes, la concejal de la ciudad de Los Ángeles, Ysabel Jurado, dijo que la redada del viernes en un almacén del Distrito de la Moda «no fue un asunto de seguridad pública, fue una violencia estatal impulsada por el miedo, diseñada para silenciar, intimidar y desaparecer».

“UN DELITO ES UN DELITO”

Los manifestantes en Los Ángeles -que se autodenomina ciudad santuario, lo que significa que limita la cooperación con las autoridades migratorias federales- no veían con buenos ojos el papel que, según creían, el gobierno había asignado a su ciudad.

SAQUEOS Y COCHES INCENDIADOS

Los disturbios incluyeron saqueos y al menos cuatro coches incendiados. Las autoridades utilizaron balas de goma y gases lacrimógenos. Añadió que algunos manifestantes en Los Ángeles, incluidos los de la cercana ciudad de Compton, comparten la creencia de que estaban protegiendo a la ciudad de las autoridades migratorias y vieron las amenazas del gobierno de Trump como un desafío.

California es hogar de más de 10 millones de personas nacidas en el extranjero, incluidos unos 1,8 millones sin un estatus legal, según datos de 2022 del centro de investigación Pew.

Un hecho al que sí ha hecho referencia recientemente la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al señalar que «EE.UU. no sería lo que es si no fuera por los mexicanos y mexicanas que trabajan del otro lado».

Este domingo, la mandataria dijo no estar de acuerdo con las redadas en EE.UU. e instó al vecino del norte a aprobar una reforma migratoria.

Sin embargo, «gran parte de los que enarbolan la bandera de México hoy son ciudadanos estadounidenses por nacimiento», matiza Gradilla.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió con contundencia este martes.

En ese sentido, Sheinbaum consideró que esta situación con Noem es un «malentendido» que se aclarará a través de la vía del diálogo y el respeto entre México y Estados Unidos.

«Aquí dejó mi declaración del día de ayer donde claramente condenó las manifestaciones violentas. Siempre hemos estado en contra de ello y más ahora desde la alta responsabilidad que represento. Por otro lado, nuestra posición es y seguirá siendo la defensa de las y los mexicanos honestos, trabajadores, que ayudan a la economía de los Estados Unidos y a sus familias en México. Estoy segura que el diálogo y el respeto son la mejor vía de entendimiento entre nuestros pueblos y nuestras naciones y que este malentendido se aclarará», añadió la presidenta mexicana.

Ayer, tras las redadas y protestas en Los Ángeles, Claudia Sheinbaum alzó la voz y aseguró que su gobierno defenderá a los migrantes mexicanos que fueron detenidos en estas acciones de ICE.

No obstante, la mandataria rechazó la violencia en las manifestaciones y llamó a la comunidad mexicana a actuar de manera pacífica «y no caer en provocaciones».

«No estamos de acuerdo con las acciones violentas como forma de protesta. La quema de patrullas parece más un acto de provocación que de resistencia. Debe quedar claro, condenamos la violencia venga de donde venga», expresó, luego de un emotivo llamado a frenar la violencia en Los Ángeles.

La presidenta de México hizo un llamado de paz para resolver el conflicto, mientras que el mandatario estadounidense destacó su estrategia de desplegar la Guardia Nacional en California


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