El Banco de México (Banxico) ha lanzado una seria advertencia sobre la salud de la economía nacional al recortar drásticamente su pronóstico de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de 2025, situándolo en un casi nulo 0.1%. Esta nueva cifra representa una caída de 0.5 puntos porcentuales respecto al 0.6% que se proyectaba apenas el trimestre anterior.
Durante la presentación del informe trimestral, la gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez Ceja, explicó que esta revisión a la baja responde a un escenario complejo, marcado por una doble amenaza: la persistente debilidad interna y un tenso ambiente internacional.
Por un lado, Banxico señala que la economía mexicana presenta una «atonía» prolongada, impactada por un bajo dinamismo en el consumo y, sobre todo, por una débil inversión. Por otro lado, el factor externo más preocupante son los «significativos retos para la economía global» derivados del cambio en la política comercial de Estados Unidos y la imposición de nuevos aranceles, lo que genera una elevada incertidumbre.
El panorama pesimista se extiende hasta 2026, año para el cual el pronóstico también fue reducido a la mitad, pasando de un 1.8% a solo un 0.9%.
Este estancamiento económico tendrá un impacto directo en el bolsillo de los mexicanos a través del mercado laboral. Banxico ajustó severamente su expectativa de creación de empleos formales registrados ante el IMSS para 2025, previendo ahora entre 110 mil y 290 mil nuevas plazas, una cifra muy por debajo de los 220 mil a 420 mil puestos que se esperaban anteriormente.
Para hacer frente a este adverso horizonte, el banco central subrayó que «es fundamental impulsar una mayor inversión y mejoras en la productividad», al tiempo que insistió en la necesidad de «preservar fundamentos macroeconómicos sólidos» para navegar la tormenta.

