De Magda Zulema Mosri Gutiérrez se puede decir que es una sonorense alegre, animada, de amplia sonrisa, amigable, simpática y agradable, con una gran capacidad en materia jurídica, merced a los miles de textos que han pasado por su vista, por su práctica diaria en la búsqueda de justicia y para resolver los enigmas de cada caso que se le presenta.
Es una profesional que a sus 54 años se ha ganado a pulso el derecho a participar en las elecciones del 1º. de junio como Ministra a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ella mismo lo resume y lo presume:
-Cuento con más de 35 años de experiencia laboral en el ámbito jurídico, más de quince de éstos como juzgadora. En cada lugar, cada día he trabajado para impulsar una impartición de justicia cercana, transparente y eficaz.
ASPIRO A UNA NUEVA CORTE
Aspiro a representar una nueva etapa en la Corte: una que combine firmeza institucional, sensibilidad social y apertura al cambio. Porque la justicia no es un privilegio, es un derecho. Y debe estar al alcance de todas y todos, sin excepción. Para mí, impartir justicia es también hacer justicia social. Y esa es la base sobre la que quiero contribuir a la transformación del país.
Registrada en boleta morada con el número 21, el ánimo levantado a pesar de los ataques sin sustento que le han llegado en los últimos días, alegre, como dicen lo chilangos “muy echada pa delante”, pero manteniendo en todo momento su carácter norteño, sonorense, dominante y agresivo, conceptualiza.
¿Por qué quiero ocupar un cargo público?
-Quiero garantizar una justicia sin corrupción, impunidad, ni discriminación. Una justicia al servicio de la gente.
Zulema es una abogada con un impresionante currículum de preparación inagotable, de una enorme actualización en el Derecho, que va de la mano de la Inteligencia Artificial y con su trayectoria de más de tres décadas, enfurecen a sus adversarios en un intento fallido por disminuir sus posibilidades de triunfo. Pero no la van a detener.
Desde su óptica ve en adelante el camino para
Garantizar una justicia real y efectiva, sin simulaciones ni privilegios.
UNA REFORMA SENSIBLE A LAS DESIGUALDADES
Así lo confirma una y otra vez:
Con la Reforma Judicial, la justicia debe ser clara, accesible y responder plenamente a las necesidades de la sociedad, sensible a las desigualdades y actuar para que no se profundicen. Como juzgadora, estoy comprometida con la transparencia, la rendición de cuentas y la igualdad procesal; para mí, las sentencias deben fortalecer la unidad nacional y proteger los derechos humanos, sin que sean convertidos en instrumentos de abuso o manipulación.
Su vocación de servicio es manifiesta. Es ella la que ha hecho del Derecho su simiente, su fruto, su esfuerzo y sus resultados que algunos cobardes le quieren restar por ser esposa del ex procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, quien en tiempo de sus funciones implementó juicio político contra AMLO, y también por haber sido priísta en su natal Sonora.
Ella sostiene que desde hace más de 15 años ha trabajado para impulsar una impartición de justicia cercana, transparente y eficaz. Y ahora en una nueva etapa de profesionalismo que combine firmeza institucional, sensibilidad social y apertura al cambio, haciendo hincapié que “la justicia no es un privilegio, es un derecho. Y debe estar al alcance de todas y todos, sin excepción. Para mí, impartir justicia es también hacer justicia social. Y esa es la base sobre la que quiero contribuir a la transformación del país.
TRES PRINCIPALES PROPUESTAS.
De sus ejes que han sido motor en su quehacer destacan.
Propuesta 1:
Hacer de mi trabajo y de mi ponencia, el modelo al que jueces, magistrados y ministras quieran seguir. Propongo implementar un sistema automatizado de inteligencia artificial que permita identificar si se violan criterios jurisprudenciales obligatorios y si se aplican las perspectivas de género o derechos humanos durante el proceso, para detectar oportunamente desviaciones o interpretaciones discriminatorias que pudieran trascender a la sentencia definitiva o afectar la impartición de justicia.
Propuesta 2:
La creación de una instancia ciudadana postelectoral, integrada por profesionistas del derecho u organizaciones de abogados que revisen si las sentencias se dictaron debidamente, para que cuando haya irregularidades claras que hayan afectado la igualdad de las partes o se presuma corrupción al resolver, se puedan adoptar medidas para remediar o corregir los daños causados con dichas resoluciones y evitar así que las personas no sean privadas de sus derechos arbitrariamente.
Propuesta 3:
Audiencias públicas itinerantes con intérpretes de lenguas indígenas y en lengua de señas mexicana en diversas ciudades y poblados en la República mexicana, especialmente en los centros urbanos más distantes, para propiciar que más personas puedan acceder a la justicia, sin que la distancia ni su idioma sean impedimentos, por lo que también promoveré la inclusión de cursos de capacitación en lenguas indígenas y en lengua de señas mexicana para el personal jurisdiccional.
Y de su Curriculum vitae, sus principales méritos y acciones están descritos en 16 páginas.

