La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, nombra a Rubalcava como nuevo titular del STC; Guillermo Calderón deja el cargo tras una gestión marcada por interrupciones, retrasos y una modernización que apenas comienza.
En un contexto de fallas técnicas recurrentes, obras inconclusas y creciente descontento social, el Gobierno de la Ciudad de México anunció este lunes un cambio en la dirección del Sistema de Transporte Colectivo Metro. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, aceptó la renuncia del ingeniero Guillermo Calderón Aguilera y designó al exalcalde Adrián Rubalcava Suárez como nuevo director general del STC.
Aunque se trata de un relevo anunciado con formalidad, el cambio ocurre en medio de cuestionamientos constantes sobre el funcionamiento del Metro y la lentitud en los avances de la Línea 1, cuya modernización apenas ha concluido su primer tramo tras más de un año de trabajos.
Un cambio que reconoce deudas pendientes
Calderón, ingeniero con trayectoria en movilidad, llegó al cargo con el respaldo de la entonces jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Su encomienda fue clara: liderar la transformación del Metro. Sin embargo, su gestión enfrentó dificultades técnicas, emergencias operativas y retrasos constantes. La Línea 1, parcialmente cerrada desde 2022, apenas ha visto reactivado su primer tramo y aún no está completamente habilitada.
Durante su administración también se registraron incidentes relevantes en distintas líneas del sistema, lo que generó un ambiente de tensión entre usuarios y autoridades. Las fallas en trenes, escaleras eléctricas, retrasos en los tiempos de espera y cierres parciales afectaron de forma directa a millones de personas usuarias del servicio.
A pesar de esto, Calderón no se separa del todo del Gobierno: fue nombrado asesor en materia de movilidad y se mantendrá como responsable de concluir los trabajos en la Línea 1, considerada una de las más urgentes por su antigüedad y demanda.
Rubalcava, un perfil político con reto técnico
El nuevo titular del STC es Adrián Rubalcava Suárez, abogado y exalcalde de Cuajimalpa. Su nombramiento ha generado distintas reacciones, al tratarse de un perfil político más que técnico, en una institución que requiere soluciones inmediatas a problemas estructurales.
Con experiencia administrativa y reconocido por su capacidad de interlocución, Rubalcava asume una responsabilidad de alto riesgo: mejorar la operación diaria del Metro, avanzar en su renovación y, sobre todo, recuperar la confianza ciudadana en uno de los servicios públicos más utilizados y criticados de la ciudad.
Modernización a paso lento
El Metro capitalino, inaugurado en 1969, enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia. La promesa de modernización ha avanzado con lentitud: la rehabilitación de la Línea 1 no ha cumplido con los tiempos establecidos y, pese a las inversiones anunciadas, los usuarios siguen enfrentando apagones, saturación y fallas en la señalización.
El gobierno capitalino ha reiterado que el Metro es estratégico para la movilidad de la ciudad, pero los hechos han revelado carencias operativas y de mantenimiento acumuladas por años.
Clara Brugada ha instruido a Rubalcava continuar con los trabajos de modernización y garantizar una administración eficiente y honesta. Sin embargo, las condiciones actuales del sistema exigen más que discursos: se requieren resultados visibles y una mejora inmediata en la experiencia del usuario.
Ciudadanía vigilante
Organizaciones civiles, especialistas en movilidad y millones de usuarios estarán atentos a esta nueva etapa en el Metro. La exigencia no es menor: el STC requiere liderazgo, técnica, inversión sostenida y voluntad política para afrontar uno de los retos urbanos más complejos del país.
Rubalcava llega en un momento en que el Metro necesita más que promesas: necesita funcionamiento.

