Seattle, Washington. Este viernes por la mañana, más de 33,000 trabajadores de Boeing, miembros del sindicato Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM, por sus siglas en inglés), iniciaron una huelga tras rechazar la última oferta contractual de la empresa. La votación, en la que el 95% de los miembros se pronunció a favor de la huelga, pone en pausa gran parte de la producción en las plantas de Boeing en Puget Sound, Washington, y Portland, Oregón, afectando notablemente la fabricación del 737 Max.
Boeing, en un comunicado emitido el viernes, reconoció que el acuerdo tentativo no fue aceptado por los trabajadores. “El mensaje fue claro: el acuerdo no era aceptable para los miembros”, señaló la compañía. Sin embargo, expresaron su disposición a retomar las negociaciones y alcanzar un nuevo acuerdo.
La última vez que Boeing enfrentó una huelga de esta magnitud fue en 2008, la cual duró 57 días y le costó a la compañía aproximadamente $1.5 mil millones, según reportes de The Guardian. El impacto económico de la actual huelga dependerá de su duración, aunque analistas señalan que la situación podría resolverse pronto, debido a la frágil posición de Boeing tras retrasar el aumento en la producción del 737 hasta marzo de 2025.
Las operaciones afectadas incluyen las plantas en Everett y Renton, donde se producen los modelos 737, 767 y 777, además de otros sitios en Moses Lake, Portland y diversas instalaciones de fabricación en la cadena de suministro de Boeing, incluyendo algunos sitios en California.
El presidente del Distrito 751 del IAM, Jon Holden, explicó que la huelga va más allá de las demandas salariales: “Esto es sobre respeto, sobre corregir el pasado y luchar por nuestro futuro”, expresó durante una conferencia de prensa el jueves por la noche. Holden también acusó a Boeing de llevar a cabo tácticas ilegales contra los miembros del sindicato antes de la votación, incluyendo vigilancia ilícita y promesas de beneficios. La empresa aún no ha respondido a estas acusaciones.
Este paro laboral representa otro golpe para Boeing, que ya enfrenta un año complicado con pérdidas de más de $5 mil millones en los primeros seis meses, en gran parte debido a problemas de calidad en la fabricación.

