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Ciudad de México, 2 de julio de 2024 — La tensión dentro del Partido Acción Nacional (PAN) ha alcanzado niveles alarmantes con una confrontación abierta y feroz entre dos de sus figuras más prominentes: el actual dirigente, Marko Cortés, y el ex presidente Felipe Calderón.

Marko Cortés defendió su gestión señalando que, bajo su liderazgo, se logró una cobertura del 68% en las casillas el día de la elección. “Con la coalición llegamos al 80%, mucho más de lo que se obtuvo en 2012”, afirmó Cortés. Además, desestimó las críticas sobre la distribución de las candidaturas plurinominales, argumentando que su grupo no pidió tales posiciones en 2021 y 2024.

Por su parte, Felipe Calderón lanzó fuertes críticas hacia la dirigencia de Cortés. “La caída del PAN tiene una explicación muy clara: sus dirigentes, especialmente Marko Cortés, se han servido con la cuchara grande”, dijo Calderón. El ex presidente cuestionó la eficacia de la gestión de Cortés, señalando que en seis años solo se cubrió el 39% de representantes de casilla. “¿Qué hizo en seis años aparte de agandallarse las pluris y las notarías?”, acusó.

Calderón también lamentó la falta de una narrativa adecuada por parte del PAN durante los últimos años. “Si el PAN hubiese asumido una narrativa acorde con un gobierno panista que tenía 68% de aprobación, otra cosa sería”, afirmó. El ex mandatario recordó los logros de su gobierno en áreas como economía, política social, infraestructura, salud, medio ambiente y seguridad, destacando que ningún otro gobierno combatió al crimen con más firmeza.

En contraste, criticó duramente la estrategia de comunicación del PAN actual, acusando a sus dirigentes de replicar el discurso del presidente López Obrador. “Repetían palabra por palabra sus mentiras. ¿Y así querían ganar? Qué tontos son”, aseveró Calderón.

Para cerrar con broche de oro, Calderón no se contuvo al definir a la dirigencia actual del PAN: “Son mediocres y cobardes, incapaces de asumir sus derrotas. En eso, son igualitos a AMLO”.

Este enfrentamiento público revela profundas divisiones dentro del PAN, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del partido y su capacidad para consolidarse como una oposición fuerte en el escenario político mexicano. La guerra interna en el PAN está lejos de terminar, y sus consecuencias podrían ser devastadoras para la unidad del partido. Con tales ataques, el partido parece estar al borde de un colapso inminente, lo que podría marcar el inicio del fin para una de las fuerzas políticas más importantes del país.


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