El tablero político de la Cuarta Transformación perfila un movimiento estratégico. Ante los crecientes rumores sobre la inminente salida de Ariadna Montiel Reyes de la Secretaría de Bienestar para asumir la dirigencia nacional de Morena, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue tajante: la decisión es estrictamente personal y será la funcionaria quien deba hacer el anuncio oficial.
Durante su conferencia matutina de este lunes en Palacio Nacional, la mandataria federal evitó adelantar vísperas y marcó una línea de respeto hacia la autonomía de los procesos internos del partido oficialista, descartando cualquier «línea» dictada desde el Ejecutivo.
«Ya lo tiene que informar ella si toma esa decisión. Estuvimos juntas el fin de semana [en gira por Hidalgo], pero ya si ella toma la decisión de dejar el Gobierno, pues tiene que informarlo ella», atajó Sheinbaum Pardo frente a los cuestionamientos de la prensa.
El peso de Bienestar y el relevo partidista
El nombre de Ariadna Montiel ha cobrado una fuerza inusitada para tomar las riendas de Morena, un movimiento que cobra sentido tras la inminente salida de la actual lideresa, Luisa María Alcalde, quien abandonará la presidencia del partido para integrarse al gabinete federal.
El perfil de Montiel es considerado una pieza clave dentro de la estructura de la Cuarta Transformación. Al frente de la Secretaría de Bienestar, opera la política social del país y los programas insignia que sostienen la base de apoyo del movimiento. Por ello, la interrogante sobre quién podría ocupar su silla —tratándose de una de las dependencias con mayor presupuesto y músculo político del país— no se hizo esperar.
Sin embargo, la jefa del Ejecutivo prefirió mantener sus cartas ocultas y no destapar ninguna baraja de posibles sucesores. A pregunta expresa sobre quién podría llegar a Bienestar en caso de concretarse la salida, Sheinbaum se limitó a responder con una frase breve: «Tiempo al tiempo».
Transición en Morena: Carolina Rangel al quite
Mientras la secretaria de Bienestar hace oficial su postura, la maquinaria de Morena ya prepara su blindaje institucional. La llegada de la nueva dirigencia no será en automático; ante el vacío que dejará Alcalde, será Carolina Rangel quien asuma las riendas del Comité Ejecutivo Nacional de manera provisional.
Esta dirigencia interina tendrá la encomienda fundamental de convocar al Congreso Nacional de Morena, el máximo órgano de decisión del partido. Será en esa asamblea donde los congresistas deberán votar y, en su caso, ratificar a la nueva presidenta nacional que guiará al movimiento frente a los próximos retos electorales.

