Ante la amenaza apocalíptica de una destrucción masiva, el pueblo iraní no retrocedió; se mantuvo firme. En una monumental e histórica demostración de resistencia civil, miles de ciudadanos formaron cadenas humanas alrededor de puentes, plantas de energía y puntos vitales de infraestructura a lo largo y ancho del país, ofreciéndose como escudos voluntarios frente a los devastadores bombardeos prometidos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este inquebrantable desafío nacional sirvió como telón de fondo para que Washington y Teherán alcanzaran este martes un dramático cese al fuego de dos semanas, poniendo en pausa una guerra de más de un mes que mantenía al mundo en vilo.
Apenas 90 minutos antes de que expirara el plazo impuesto para desatar «la fuerza destructiva» que, según Trump, acabaría con «toda una civilización», el mandatario republicano anunció a través de su red Truth Social que había aceptado una propuesta de mediación paquistaní. «Acepto suspender el bombardeo y el ataque contra Irán por un período de dos semanas», declaró, estipulando que esta tregua bilateral está estrictamente condicionada a la apertura «completa, inmediata y segura» del estratégico estrecho de Ormuz por parte de la República Islámica.
El avance diplomático fue liderado por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, Asim Munir. Sharif celebró la «sabiduría extraordinaria» de ambas partes y convocó a las delegaciones a iniciar negociaciones de paz este viernes 10 de abril en Islamabad. La base de estos diálogos será un plan de 10 puntos propuesto por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Según los documentos divulgados, las demandas de Teherán incluyen el fin de la agresión estadounidense, el control iraní del tránsito en Ormuz, la aceptación de su programa de enriquecimiento de uranio, el levantamiento total de las sanciones y la retirada de las fuerzas de combate de EE. UU. de la región.
En medio del cese de hostilidades, ambas partes se adjudican la victoria. En una entrevista telefónica, Trump aseguró a la AFP que el acuerdo representa una «victoria total y completa al 100%», sugiriendo que el uranio iraní quedará «perfectamente controlado» y atribuyendo a China parte del éxito en llevar a Teherán a la mesa. Por su parte, la televisión estatal y el gobierno iraní calificaron la tregua como una «humillante retirada» de Washington y un «fracaso histórico» para la Casa Blanca. Sobrevivir a más de 30 días de asedio militar se percibe internamente como un triunfo absoluto, cimentado en la valentía de sus ciudadanos que arriesgaron sus vidas para proteger a su nación, una táctica de blindaje civil que Trump criticó airadamente como «totalmente ilegal».
La resolución de esta crisis inmediata trajo un profundo alivio a la economía global. Tras el anuncio, los precios del petróleo se desplomaron un 15%, cayendo por debajo de los 100 dólares por barril, mientras que los mercados bursátiles registraron fuertes alzas. No obstante, la violenta retórica empleada por Trump en las horas previas al acuerdo generó un enérgico rechazo internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la destrucción de infraestructura civil es injustificable, mientras que el papa León XIV y organizaciones como Amnistía Internacional recordaron que las amenazas contra la población constituyen graves crímenes de guerra.
La Casa Blanca confirmó que Israel también ha aceptado acatar la tregua con Irán, aunque la tensión regional no se ha disipado por completo. Las fuerzas israelíes mantienen su ofensiva en el sur del Líbano y, previo a la entrada en vigor del cese al fuego, se registraron ataques e intercepciones de misiles en la región. En un gesto paralelo de distensión, el grupo iraquí proiraní Kataeb Hezbolá liberó a la periodista estadounidense Shelly Kittleson, secuestrada a finales de marzo, abriendo una cautelosa ventana hacia la diplomacia en una región marcada por el fuego.Con información de BBC News Mundo, The New York Times, El País, El Universal; Revista Semana, Noticias Telemundo, Deutsche Welle y AFP.

