Fotografía: Autoridades sanitarias y ministeriales investigan una presunta negligencia médica en un establecimiento que operaba sin la supervisión adecuada. Crédito de la imagen a quien corresponda.
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Una presunta negligencia médica ha encendido las alarmas en la capital sonorense, luego de que la aplicación intravenosa de un supuesto «suero vitaminado» provocara la muerte de un padre y su hijo, así como daños irreversibles en la salud de una tercera persona que acudió a la misma clínica.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Jesús Héctor Almeida Flores y su hijo, Sebastián Almeida Cáñez. Ambos acudieron la noche del martes 31 de marzo a una clínica privada —ubicada en la calle Leocadio Sauceda, en la colonia Jesús García— buscando un tratamiento popular para reducir la fatiga. Horas después de la canalización, sufrieron complicaciones severas que les arrebataron la vida al ser trasladados de urgencia a un hospital.

El saldo de esta presunta mala praxis incluye también a Catalina Figueroa, de 38 años. Su hermano, Diego Figueroa, denunció públicamente que la mujer acudió al mismo establecimiento (descrito como una clínica homeopática) para inyectarse vitaminas porque se sentía cansada. Minutos después de que el médico en turno, a quien la familia identificó como Maximiliano Verduzco, le aplicara la solución, Catalina presentó un deterioro agudo. Actualmente se encuentra en el área de urgencias del Hospital General de Hermosillo, reportada como grave debido a severos daños en el hígado y los riñones.

«El doctor no sabe decir qué fue lo que le inyectó, solo ha dicho que un suero vitaminado y nada más; ya dejó de contestar», declaró Diego Figueroa, quien pidió a las autoridades la atención necesaria para su hermana.

Intervención de la Fiscalía y cateo del inmueble

Ante la gravedad de los hechos, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) abrió una carpeta de investigación. La mañana de este miércoles 1 de abril, agentes de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) y peritos ejecutaron una orden de cateo en la clínica señalada.

En el interior, las autoridades aseguraron el inmueble y decomisaron diversos medicamentos, soluciones inyectables, botellas con líquidos no identificados, expedientes clínicos, equipo de cómputo y dispositivos de videovigilancia. Aunque por el momento no se han reportado detenciones, la Fiscalía confirmó que ya tienen plenamente identificada a una «persona de interés», cuya participación está siendo evaluada para fincar responsabilidades penales.

La institución trabaja en estrecha coordinación con la Secretaría de Salud de Sonora para realizar los dictámenes técnicos y sanitarios que permitan determinar las causas exactas de la muerte de la familia Almeida y la intoxicación de Figueroa, además de revisar si el sitio, que presuntamente también ofrecía cirugías plásticas y liposucciones, contaba con los permisos de operación.

Alerta por la proliferación de tratamientos «milagro»

Este trágico incidente pone bajo la lupa la creciente oferta de terapias intravenosas promocionadas en redes sociales. Estos «sueros vitamínicos» suelen anunciarse sin control sanitario, prometiendo fortalecer el sistema inmunológico, curar la anemia o limpiar el hígado de forma milagrosa. Los especialistas médicos advierten que cualquier terapia intravenosa requiere protocolos de bioseguridad estrictos, ya que una mala administración puede ser letal.

Mientras las autoridades avanzan con las diligencias y esperan los resultados de las autopsias, familiares y amigos de Jesús Héctor y Sebastián se reúnen este miércoles en un templo de Hermosillo para darles el último adiós. La familia ha solicitado que, en lugar de arreglos florales, las condolencias se expresen mediante donaciones al Asilo Casa Hogar Mesón Don Bosco. Paralelamente, allegados a Catalina Figueroa solicitan donadores de sangre y plaquetas para su recuperación.


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