El largo y doloroso peregrinar de Ceci Patricia Flores Armenta, fundadora y líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, ha llegado a un punto de quiebre. Tras 2 mil 523 días de escarbar la tierra y peinar el desierto, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmó oficialmente este martes, mediante pruebas científicas de ADN, que los restos óseos localizados la semana pasada pertenecen a su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha.
El hallazgo se concretó el pasado 24 de marzo de 2026, durante la ejecución de una orden de cateo en un rancho ubicado sobre la carretera 26, cerca del Ejido Salvador Alvarado, a las afueras de Hermosillo. Marco Antonio, quien hoy tendría 38 años, fue secuestrado por un comando armado el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino.
Desde el momento en que se desenterraron los indicios, Ceci Flores supo en su corazón que había encontrado a su hijo. Las prendas de vestir y su dentadura fueron las primeras señales. «No quería creer que ese puño de huesos que estaba encontrando era mi hijo, hasta que encontré la camisa», relató la activista, quien grabó un video abrazando los restos en medio de la inmensidad del paisaje sonorense.
El dolor y el alivio se entrelazan ahora para la familia. Milagros Valenzuela Flores, hermana de la víctima, compartió el profundo impacto de la noticia en diversas entrevistas concedidas a medios como El Financiero, Proceso y N+. “El luto lo trajimos durante siete años, aunque manteníamos la esperanza de encontrarlo vivo. Yo le pedí a Dios que le diera a mi madre esa tranquilidad que ella tanto quería en su corazón”, expresó.
Con el corazón destrozado y desde lo más profundo de mi alma, hoy tengo que dar una noticia que ninguna madre quisiera dar…
Los restos encontrados en días pasados corresponden a mi hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha. La prueba de ADN ha confirmado lo que tanto temía… y aunque… pic.twitter.com/Tt18n6E8O9
— Ceci Flores 6623415616 (@CeciPatriciaF) March 31, 2026
Investigación y justicia
De acuerdo con el Laboratorio de Genética Forense de la FGJES, el procesamiento de los restos fue altamente complejo debido a su estado de degradación, lo que requirió protocolos avanzados para extraer un perfil genético viable.
La Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) detalló que el predio donde se localizaron los fragmentos óseos y 11 casquillos percutidos pertenecía a un hombre ya fallecido, señalado como presunto partícipe en la privación ilegal de la libertad del joven. Asimismo, las autoridades confirmaron que tienen identificadas a ocho personas de interés que enfrentarán procesos penales por estos hechos.
Sin embargo, para Ceci Flores la venganza no es una prioridad. «De mi parte yo no busco justicia porque no existe, ni busco venganza porque no la hay. Su mayor castigo será mi perdón», sentenció.
El panorama de las desapariciones
El desenlace del caso de Marco Antonio ocurre en medio de una profunda crisis nacional. Actualmente, el registro histórico de personas desaparecidas en México supera los 132 mil casos —con más de 5 mil 800 tan solo en Sonora—, un tema que ha generado fuertes fricciones entre los colectivos de búsqueda y el Gobierno Federal tras la reciente reinterpretación de las cifras oficiales.
Los restos de Marco Antonio fueron trasladados a Bahía de Kino, donde serán velados entre martes y miércoles, para finalmente recibir sepultura el jueves. Tras cerrar este doloroso ciclo, Ceci Flores ha dejado claro que su misión no termina: se trasladará a Sinaloa para continuar la búsqueda de su otro hijo, Alejandro Guadalupe Flores Armenta, desaparecido en Los Mochis desde 2015. «Nadie merece desaparecer, todos los humanos merecen ser buscados para volver a casa», concluyó la madre buscadora.

