Fotografía: Autoridades detuvieron a los padres, la abuela, la bisabuela y un tío, tras destapar un escalofriante historial de tortura. Crédito de la imagen a la cuenta de X @Eco1_LVM.
Compartir

Un caso de violencia extrema ha conmocionado a la sociedad juarense. Las autoridades estatales confirmaron la detención de cinco integrantes de una misma familia, acusados de torturar, asesinar y encubrir la muerte de Eitan Daniel, un bebé de apenas un año y seis meses de edad, cuyo cuerpo fue desechado en un terreno baldío de la colonia Los Kilómetros.

El atroz hallazgo ocurrió el pasado 10 de marzo cerca de la Carretera a Casas Grandes. Un recolector de basura encontró un costal de ixtle que en su interior albergaba el cuerpo desnudo y desnutrido del menor. De acuerdo con la necropsia de la Fiscalía de Distrito Zona Norte, Eitan murió a causa de un traumatismo craneoencefálico severo provocado por un golpe contundente.

Las investigaciones, apoyadas por cámaras de seguridad y el testimonio clave de un conductor de la plataforma Uber, revelaron el escalofriante trayecto para deshacerse del cuerpo. Vianey Esmeralda “N”, de 23 años y madre de la víctima, trasladó el cadáver de su propio hijo dentro de una bolsa utilizando camiones urbanos, el Metrobús y finalmente un vehículo de aplicación para abandonar los restos en la zona desértica.

Una red de crueldad y encubrimiento

El infanticidio no fue un hecho aislado, sino el desenlace de un tormento constante. Gilberto Loya Chávez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), detalló que el menor era sometido a castigos despiadados por situaciones de «poca tolerancia», como el simple hecho de llorar por hambre. Los peritajes confirmaron que el cuerpo presentaba cicatrices de lesiones antiguas y marcas que evidenciaban que el bebé era amarrado habitualmente.

Por estos hechos, la justicia ha puesto tras las rejas a la red familiar que participó y encubrió el crimen. Además de la madre, fue detenido el padre, Braian Adrián “N” (originario de El Paso, Texas, y con antecedentes penales por narcóticos); la abuela materna, Erika “H” (44 años); la bisabuela, Valeria “N” (70 años); y el tío, Raúl Rosendo (48 años). Todos enfrentan inicialmente cargos por resistencia al arresto, mientras se judicializan las carpetas por su grado de participación en el homicidio y la omisión de cuidados.

En medio de la tragedia, el operativo policial en la vivienda de la colonia Fronteriza permitió rescatar a un segundo menor: el hermano de Eitan, de dos años y siete meses de edad. El niño, que también presentaba visibles huellas de violencia física, fue puesto de inmediato bajo el resguardo y protección del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal, alejándolo del círculo de violencia que le costó la vida a su hermano menor.


Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *