Fotografía: Autoridades ambientales investigan el caso, mientras que el Museo de la Ballena buscará rescatar su osamenta con fines científicos y educativos.
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Un lamentable suceso ecológico sacudió las costas de Baja California Sur luego de que personal del Fondo para la Protección de los Recursos Marinos (FONMAR) descubriera el cadáver de una ballena jorobada flotando en las aguas del Golfo de California. El cetáceo perdió la vida tras quedar atrapado en un arte de pesca.

El hallazgo se registró el pasado 16 de marzo, alrededor de las 13:00 horas, durante un recorrido de vigilancia rutinario encabezado por Lizandro Olachea Burgoin, coordinador de FONMAR en La Paz. La inspección, que abarcaba la zona entre San Juan de la Costa y San Evaristo, se vio interrumpida al llegar a las inmediaciones del campo pesquero Punta Coyote, donde avistaron al imponente animal.

De acuerdo con los primeros reportes, se trata de una hembra juvenil que se encontraba en avanzado estado de descomposición. El cuerpo estaba fuertemente enredado en un “chinchorro”, una malla comúnmente utilizada por pescadores de la región para la captura de peces. Aunque una parte de la red se había liberado, las evidencias apuntan a que este artefacto fue la causa directa del deceso.

Olachea Burgoin destacó que este es el primer ejemplar sin vida localizado en aguas sudcalifornianas en lo que va del año. Ante la situación, los inspectores documentaron la escena y notificaron de inmediato a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y al Mexico Marine Wildlife Rescue Center para dar inicio a las investigaciones correspondientes.

Una segunda vida para la ciencia

A pesar de la tragedia, los restos del cetáceo podrían tener un propósito invaluable. El Museo de la Ballena y Ciencias del Mar, también notificado del suceso, expresó su interés en recuperar la osamenta. Una vez que concluyan los peritajes federales y se emitan los permisos necesarios, la institución planea conservar el esqueleto para futuras exhibiciones orientadas a la divulgación científica y la educación ambiental de la comunidad.

Este incidente ocurre en plena temporada de avistamiento de cetáceos en Baja California Sur, un periodo de gran fragilidad ecológica. Tan solo el año pasado, la región enfrentó una de sus temporadas más críticas con más de 80 varamientos registrados, en su mayoría crías en estado de inanición.

Las autoridades reiteraron el llamado a la comunidad marítima para respetar los lineamientos de la Norma Oficial Mexicana (NOM-131), la cual prohíbe el contacto físico con estos gigantes del océano y establece una distancia mínima de 30 metros para las embarcaciones, con el fin de proteger la rica biodiversidad del Mar de Cortés.


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