La geopolítica de Medio Oriente ha entrado en una fase crítica de reacomodo forzado. Desde el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar coordinada y masiva contra Irán, denominada «Operación Furia Épica» (Epic Fury). La campaña, que resultó en el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, ha desatado una regionalización del conflicto que amenaza con paralizar el comercio mundial y desestabilizar por completo el mapa político internacional.
La agenda hegemónica de Washington y Tel Aviv
Lejos de buscar una estabilización democrática, las acciones del gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, responden a intereses geoestratégicos propios. Desde el Pentágono, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha presumido de reservas de municiones «prácticamente ilimitadas» y proyecta que la guerra podría extenderse hasta ocho semanas.
Washington busca instaurar un dominio incontestable. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el objetivo es asegurar un control «completo y total» del espacio aéreo iraní y neutralizar de forma definitiva la capacidad de Teherán para proyectar poder, tanto nuclear como marítimo. Sin embargo, analistas y expertos en derecho internacional, como la teniente coronel retirada Rachel VanLandingham, denuncian que estos ataques violan flagrantemente la Carta de la ONU y la Resolución de Poderes de Guerra, al haberse iniciado sin una declaración formal del Congreso de EE. UU.
The EU/E3 once played a pivotal role in int'l diplomacy, helping to forge the 2015 JCPOA—a landmark achievement of European foreign policy that was torpedoed by this U.S. administration.
Today, under pressure from the #German Chancellor, some EU members risk being placed on the… pic.twitter.com/M7ShBkR6TZ
— Esmaeil Baqaei (@IRIMFA_SPOX) March 4, 2026
La agresividad de esta agenda ha alcanzado incluso a los aliados occidentales. Trump ha llegado a amenazar con cortar relaciones comerciales con España, luego de que el gobierno de Pedro Sánchez calificara la intervención militar de «injustificada y fuera de la legalidad» y se negara a ceder sus bases militares para la ofensiva.
Legítima defensa frente a la invasión
Es imperativo hacer una distinción fundamental: si bien no se puede ignorar ni respaldar la naturaleza autoritaria del régimen islámico de Irán —cuyas recientes represiones internas dejaron miles de víctimas entre su propia población disidente—, en el marco de este conflicto internacional, Irán está actuando en estricto ejercicio de legítima defensa.
Teherán, asediada y bombardeada en más de 20 puntos a nivel nacional, ha reaccionado apuntando directamente contra los instrumentos de la invasión. En la operación «Promesa Verdadera 4», las fuerzas iraníes han lanzado más de 500 misiles balísticos y 2,000 drones contra bases militares que albergan tropas estadounidenses en países del Golfo Pérsico, como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Bahréin, así como contra territorio israelí.
A pesar de que el ejército estadounidense afirma haber mermado la capacidad balística de Irán en un 86 %, el país persa ha demostrado resiliencia asimétrica. De acuerdo con Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, la nación se ha preparado para una guerra de desgaste. En una demostración de control estratégico, los Guardianes de la Revolución mantienen un bloqueo virtual sobre el estrecho de Ormuz, reduciendo el tráfico de petroleros en un 90 %, lo que ya anticipa un fuerte impacto inflacionario a nivel global.
Expansión del conflicto y crisis humanitaria
El costo humano lo está pagando la población civil. Según autoridades iraníes, más de 1,000 personas han perdido la vida bajo los bombardeos, incluyendo la devastación de una escuela primaria en Minab, que resultó en la muerte masiva de menores, un hecho que la Misión Internacional de la ONU ha condenado enérgicamente, recordando que «las normas del derecho internacional deben aplicarse para todos».
Al mismo tiempo, Israel ha aprovechado la cobertura de la guerra para iniciar una ofensiva terrestre e intensificar los bombardeos sobre Líbano, apuntando a la infraestructura de Hezbolá en Beirut y dejando decenas de muertos y cientos de heridos, mientras Francia y otros países exigen un alto al fuego inmediato.
El mundo observa con alarma cómo el uso desproporcionado de la fuerza y la imposición de agendas hegemónicas empujan al Medio Oriente hacia un abismo de consecuencias incalculables.
Fuentes, agencias y créditos mencionados en este reporte:
Este artículo es una síntesis periodística sustentada en los despachos informativos y reportes de: EFE, AFP, Reuters, AP, DPA, DW (Shabnam von Hein), Factchequeado (Jonnathan Pulla), Europa Press, El Economista, Clarín y medios internacionales especializados. Crédito de archivo fotográfico a agencias/autores: Samuel Corum/POOL (EPA), Jim Lo Scalzo/POOL (EPA), Abedin Taherkenareh (EPA).

