Fotografía: El objetivo es garantizar el suministro de agua para más de 24 millones de habitantes.
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En una acción decisiva frente a los retos hídricos que enfrenta el centro del país, los gobiernos del Estado de México, la Ciudad de México, Morelos y Michoacán formalizaron un acuerdo interinstitucional enfocado en la investigación científica para rescatar y preservar el llamado «Bosque de Agua». Este ecosistema es el pulmón y principal fuente de abastecimiento de líquido vital para más de 24 millones de personas en la región.

El convenio, que apuesta por una agenda ambiental sustentada en la ciencia y la innovación, fue impulsado por la administración de la Gobernadora mexiquense, Delfina Gómez Álvarez, a través del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECYT) y la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTI). A este esfuerzo se sumó la SECTEI de la capital del país, así como las dependencias homólogas de Michoacán y Morelos.

La estrategia busca establecer protocolos de investigación aplicada que permitan entender y proteger la dinámica ecológica del bosque, cuyo impacto trasciende fronteras políticas y es vital tanto para la Zona Metropolitana del Valle de México como para el Valle de Toluca.

Frente común contra el deterioro ambiental

La firma de esta alianza tuvo lugar durante el Foro “Bosque de Agua”, celebrado en la Universidad Iberoamericana. En este espacio, académicos, autoridades y especialistas diagnosticaron las principales amenazas que asfixian la región: la incesante expansión inmobiliaria desordenada y la tala clandestina, factores que han fracturado severamente el ciclo hidrológico.

El encuentro también destacó por la participación ciudadana. Representantes de 12 núcleos agrarios y comunidades originarias de la Ciudad de México expusieron diagnósticos propios y exigieron la integración activa de las juventudes en labores de monitoreo, investigación y defensa comunitaria del territorio.

Con este pacto, las cuatro entidades sientan un precedente en la creación de políticas públicas metropolitanas, demostrando que la crisis del agua solo puede combatirse mediante la colaboración científica y la defensa compartida de los recursos naturales.


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