La política británica enfrenta uno de sus sismos más severos de la historia moderna. Peter Mandelson, histórico líder del Partido Laborista y exembajador del Reino Unido en Estados Unidos, fue arrestado este lunes bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, un delito grave vinculado a su estrecha y polémica relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La Policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard) confirmó que el político de 72 años fue aprehendido por agentes de civil en su domicilio ubicado en el céntrico barrio de Camden. Tras su detención a las 16:30 horas, fue trasladado en un vehículo sin identificación a una comisaría para ser interrogado. La acción judicial fue precedida por dos exhaustivas órdenes de registro en propiedades de Wiltshire y la capital británica.
BREAKING: Former UK Ambassador to the US Peter Mandelson has been ARRESTED over his leaks to Jeffrey Epstein, per multiple reports
Mandelson, who’s mentioned countless times in the Epstein files, was taken into custody at his London home for suspicion of misconduct in public… pic.twitter.com/q9QAZ21ilB
— Nick Sortor (@nicksortor) February 23, 2026
Las filtraciones del Departamento de Justicia
Las acusaciones que hoy tienen tras las rejas al hombre conocido en los pasillos de Westminster como el «Príncipe de las Tinieblas», cobraron fuerza tras la desclasificación de un nuevo lote de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos el mes pasado.
Los archivos revelaron que Mandelson presuntamente operó como un informante de alto nivel para Epstein. Entre las pruebas destacan correos electrónicos de 2009 en los que el entonces ministro de Negocios del gobierno de Gordon Brown, alertó al financiero estadounidense sobre un plan gubernamental de venta de activos públicos a precios ventajosos, diseñado para paliar la crisis crediticia.
Asimismo, en 2010, Mandelson filtró a Epstein detalles exclusivos sobre un inminente paquete de rescate de la Unión Europea para Grecia, información altamente sensible para los mercados financieros internacionales. A esto se suman registros bancarios que sugieren transferencias por 75 mil dólares de Epstein a cuentas vinculadas a Mandelson entre 2003 y 2004, además de fotografías comprometedoras tomadas en uno de los apartamentos del pederasta en París.
El impacto en el gobierno de Starmer
El arresto de Mandelson no solo sepulta su carrera, sino que representa un golpe crítico para el actual primer ministro, Keir Starmer. A pesar de las advertencias previas, Starmer había nombrado a Mandelson embajador en Washington en febrero de 2025, cargo del que fue destituido en septiembre tras las primeras revelaciones de los «papeles Epstein».
Kemi Badenoch, líder de la oposición conservadora, no tardó en capitalizar la crisis, calificando el arresto como «el momento definitorio» de la administración de Starmer y tildando al primer ministro de «débil». La presión llevó al gobierno a prometer la publicación a principios de marzo de los documentos que detallan el proceso de escrutinio que llevó al nombramiento de Mandelson, aunque la policía ha pedido retener ciertos archivos clave para no entorpecer la investigación en curso.
Una caída en picada
La detención de Mandelson ocurre apenas cuatro días después de que el expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, fuera también arrestado y liberado bajo investigación por sospechas similares de filtración de información gubernamental a Epstein durante su etapa como enviado comercial.
Mandelson, arquitecto del «Nuevo Laborismo» que llevó a Tony Blair al poder en 1997, ha negado a través de comunicados que sus acciones hayan tenido un móvil económico y asegura no tener registro de los pagos señalados. A principios de este mes, acorralado por el escándalo, renunció a su escaño en la Cámara de los Lores y abandonó su militancia en el Partido Laborista para «no causar más vergüenza» a la institución. Hoy, el estratega político que alguna vez dictó el rumbo del Reino Unido desde las sombras, se enfrenta a la justicia y a una ley de «conducta inapropiada» que, de probarse el abuso deliberado de poder, podría costarle varios años de prisión.

