La esperanza de encontrar con vida a Adela Cruz se apagó este lunes. Tras una semana de angustia, movilizaciones y bloqueos carreteros, autoridades y familiares confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de la mujer de 39 años, el cual yacía al fondo de una barranca en la comunidad de La Cañada.
El caso, que ha conmocionado a la región del Valle del Mezquital, se investiga bajo el protocolo de feminicidio debido a la brutalidad de los hechos: la víctima presentaba evidentes signos de violencia y se encontraba parcialmente calcinada.
El lugar del hallazgo
El descubrimiento se realizó en las inmediaciones de la empresa Procal 2000, cerca de la carretera Tula-Jorobas. Equipos de búsqueda, presionados por las recientes protestas vecinales, descendieron a una zona boscosa y accidentada donde localizaron los restos.
La identificación preliminar fue posible gracias a señas particulares difundidas en su ficha de búsqueda: una cicatriz de cesárea y tatuajes de alas con las iniciales “J. D. M.” en la espalda baja y el tobillo izquierdo.
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— criteriohidalgo (@CriterioHidalgo) January 29, 2026
Cronología de una desaparición
El rastro de Adela se perdió el lunes 26 de enero en la comunidad de Bominthzá, Tula de Allende. Según la declaración de su esposo, Noé Reyes, él la llevó a su clase de zumba antes de las 6:00 de la mañana.
Reyes relató a medios locales que acordó recogerla más tarde, pero ella prefirió regresar sola. El esposo se dirigió a su trabajo (de 9:00 a 15:00 horas) y, al volver a casa por la tarde, se encontró con un escenario desconcertante: Adela no estaba, pero sí su mochila, ropa y documentos, lo que sugería que la mujer habría regresado al domicilio en algún momento del día.
«Su última conexión de WhatsApp fue a las 12:34 del día», señaló el esposo, quien comenzó la búsqueda esa misma noche con amigas y familiares, sin éxito.
La presión social y el contexto de violencia
La lentitud inicial en las investigaciones detonó la furia de la comunidad. Familiares y amigos bloquearon la carretera Tula-Jorobas, a la altura de Progreso, para exigir que no se diera «carpetazo» al asunto. Fue esta presión la que intensificó los operativos que derivaron en el triste hallazgo.
Este crimen se suma a una ola de violencia de género en Hidalgo, perfilándose, según recuentos extraoficiales de colectivos, como el quinto feminicidio en lo que va de 2026. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) mantiene abiertas las líneas de investigación y realiza peritajes forenses para determinar la causa exacta de muerte y dar con los responsables.

