Fotografía: Cifras revelan que, en la capital, las mujeres dedican casi 11 horas más a la semana al hogar que los hombres.
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Con la premisa de que «lo que no se nombra, no existe», el Congreso de la Ciudad de México ha recibido una propuesta clave para la agenda de género: reformar la Constitución local para reconocer, valorar y redistribuir el trabajo de cuidados.

La diputada Tania Nanette Larios Pérez (PRI) presentó ante la Comisión Permanente una iniciativa para modificar el Artículo 9, Apartado B, de la Carta Magna capitalina. El objetivo central es transformar la visión tradicional que asigna las tareas del hogar exclusivamente a las mujeres, promoviendo en su lugar una «corresponsabilidad social» que involucre al Estado, al sector privado y a todos los miembros de la familia.

La realidad en cifras: una brecha de 10 horas

El fundamento de la propuesta radica en la desigualdad tangible que viven millones de capitalinas. Según datos del INEGI citados en el documento, a nivel nacional las mujeres invierten el 65% de su tiempo en trabajo doméstico no remunerado.

Sin embargo, el escenario en la Ciudad de México es particularmente revelador: ellas dedican, en promedio, 10.8 horas más a la semana que los hombres a estas labores. Esta sobrecarga, advirtió la legisladora, se convierte en una barrera invisible que frena su desarrollo profesional, educativo y económico, perpetuando ciclos de discriminación.

El cuidado como Derecho Humano

La reforma plantea un cambio de paradigma legal al definir el cuidado bajo un enfoque de Derecho Humano Autónomo Tripartito. Esto significa garantizar tres dimensiones:

  • El derecho a cuidar (en condiciones dignas).
  • El derecho a recibir cuidados (infancias, adultos mayores, personas con discapacidad).
  • El derecho al autocuidado.
  • «Se reconoce el valor del trabajo de cuidados, superando la asignación tradicional como responsabilidad exclusiva de las mujeres», se lee en la propuesta.

    El camino legislativo

    La iniciativa, presentada formalmente el pasado 28 de enero, busca saldar una deuda histórica de invisibilización del trabajo doméstico. La Mesa Directiva turnó el documento a las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales e Iniciativas Ciudadanas, así como a la de Inclusión y Bienestar Social, con la opinión de la Comisión de Igualdad de Género, donde será analizada para su eventual dictaminación.

    Redactado por: Alfredo Vázquez


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