Fotografía: La expresidenta chilena busca convertirse en la primera mujer en ocupar la Secretaría General en 80 años de historia.
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En un movimiento geopolítico de alto calado que busca devolver el protagonismo a América Latina en el tablero global, el gobierno de Chile, en una acción conjunta y coordinada con México y Brasil, oficializó este lunes la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet Jeria para ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el periodo que iniciará en 2027.

El anuncio fue realizado desde el Palacio de La Moneda por el presidente chileno, Gabriel Boric, quien estuvo flanqueado por los embajadores de México, Laura Moreno, y de Brasil, Paulo Pacheco. La postulación representa el consenso de las tres economías y poblaciones más grandes de la región, gobernadas actualmente por el bloque progresista de Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y el propio Boric.

«Tengo el honor y el orgullo de anunciar que hoy oficializaremos en Nueva York la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet. En esta nominación no estamos solos; es presentada conjuntamente con los países hermanos de Brasil y México», declaró el mandatario chileno. Boric agradeció explícitamente «el coraje» de sus homólogos Sheinbaum y Lula, destacando que esta alianza busca que la región «haga oír su voz en la construcción de soluciones colectivas».

Bachelet: experiencia y legitimidad

Presente durante el anuncio, Michelle Bachelet, de 73 años, aceptó la nominación calificándola como una «tremenda responsabilidad». La exmandataria, quien gobernó Chile en dos periodos (2006-2010 y 2014-2018), posee una de las hojas de vida más robustas del sistema internacional, habiendo fungido como la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y, más recientemente, como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2018-2022).

«Me parece muy importante destacar que esta candidatura sea inscrita por tres países, porque refleja un compromiso compartido y renueva la esperanza de que podamos trabajar juntos por objetivos comunes», afirmó Bachelet, enfatizando la necesidad de «modernizar Naciones Unidas» en un contexto geopolítico desafiante.

El papel de México y el sacrificio diplomático

El respaldo de México fue decisivo. Según información recabada por La Jornada (Aldo Anfossi e Iván Evair Saldaña), el gobierno de Claudia Sheinbaum optó por sacrificar la aspiración de la actual titular de la Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra —quien contaba con credenciales para el puesto—, para evitar dividir el voto latinoamericano y cerrar filas en torno a Bachelet.

A través de un comunicado oficial, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México confirmó el respaldo total, subrayando que la candidatura es «una oportunidad para dotar a la ONU de un liderazgo con probada experiencia, legitimidad internacional y vocación de servicio público». La Cancillería, citada por Canal Once y La Crónica, reiteró que, ante la complejidad internacional, el multilateralismo sigue siendo el pilar para la paz y el desarrollo sostenible.

Una ONU en crisis y el factor género

La candidatura de Bachelet llega en un momento crítico. De acuerdo con un análisis de Proceso (Mathieu Tourliere), el organismo atraviesa graves crisis de credibilidad y financiamiento, exacerbadas por conflictos irresueltos como el de Gaza o Ucrania, y la presión de agendas aislacionistas como la que impulsó en su momento Donald Trump. El actual secretario general, António Guterres, advirtió recientemente sobre un colapso financiero inminente, lo que eleva la vara para su sucesor.

Además, existe una deuda histórica de género. Como reporta Deutsche Welle (DW) y 24 Horas, en los 80 años de historia de la ONU, ninguna mujer ha ocupado el máximo cargo. Bachelet no solo rompería ese techo de cristal, sino que devolvería la secretaría a la región, algo que no ocurre desde el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).

Aunque la tradición dicta una rotación regional, Bachelet enfrentará competencia. Entre los nombres que baraja la prensa internacional figuran la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica. Sin embargo, el «espaldarazo» del eje México-Brasil-Chile coloca a la chilena como la contendiente a vencer en la elección que deberá resolverse a finales de este año.

La oficialización de esta candidatura, descrita por La Silla Rota y el portal Serpientes y Escaleras como un paso hacia una organización «más eficaz y centrada en las personas», marca el inicio de una intensa campaña diplomática en Nueva York, donde América Latina buscará demostrar que está lista para tomar el timón de la gobernanza global. Con información de: La Jornada, Proceso, La Silla Rota, 24 Horas, DW, La Crónica, Canal Once y comunicados de SRE.


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