La tensión entre el magisterio disidente y el gobierno federal escala nuevamente. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha trazado la ruta para un Paro Nacional de 72 horas programado para los días 18, 19 y 20 de marzo de 2026, como medida de presión para exigir la reinstalación inmediata de la mesa de negociación con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La decisión se perfiló durante la reciente Asamblea Nacional Representativa (ANR) celebrada en Mérida el pasado 31 de enero, donde tras ocho horas de discusión, los delegados acordaron consultar a las bases mediante un intenso «brigadeo» que iniciará a mediados de febrero en todas las escuelas bajo su influencia.
La ruta hacia la huelga
Aunque las fechas del paro de 72 horas son una propuesta firme emanada de la asamblea en Yucatán, la ratificación oficial se dará el próximo 1 de marzo en la Ciudad de México, durante la siguiente sesión de la ANR. Sin embargo, el magisterio advierte que esta jornada es solo la «antesala» de una posible huelga general indefinida si no hay respuestas claras.
Elvira Veleces Morales, dirigente de la Sección 14 de Guerrero, denunció que la presidenta Sheinbaum se negó a recibirlos en enero y acusó una falta de atención sistemática: «El paro corresponde a que hasta el momento no hemos tenido un llamado del gobierno federal a reanudar el diálogo», sentenció.
Focos rojos en los estados
Mientras se cocina la movilización nacional, varios estados ya han activado sus propias alertas:
¿Qué exige la CNTE?
Las demandas siguen siendo estructurales y apuntan directamente a la política laboral de los últimos dos sexenios. El magisterio exige:
Bajo la consigna «¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!», la disidencia magisterial advierte que intensificará la protesta social en las próximas semanas si no se abren las puertas de Palacio Nacional.

