Fotografía: Cigarros suben 17 pesos y refrescos hasta 8 pesos; la canasta básica también sufre alzas generalizadas.
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La tradicional y temida «cuesta de enero» no esperó a la llegada del 2026; esta vez, el golpe a los bolsillos de los mexicanos comenzó desde diciembre de 2025. Así lo sentenció la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), organismo que alerta sobre un escenario crítico donde la combinación de nuevos impuestos y costos operativos podría derivar en el cierre definitivo de miles de establecimientos.

Cuauhtémoc Rivera, dirigente de la Anpec, explicó en entrevista para el diario La Jornada que, si bien es habitual que los precios suban escalonadamente a fin de año, lo que ocurre actualmente es una anomalía financiera provocada por decisiones fiscales.

El detonante: Un IEPS histórico

El factor determinante ha sido el incremento en las tasas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Rivera detalló al medio nacional que, por primera vez en 13 años, este ajuste no fue solo una actualización automática por inflación (que suele ser marginal), sino un aumento de tasas real que se juntó con otros factores, asestando un «duro golpe» a la economía.

Los ejemplos más palpables están en los productos de alta rotación:

Cigarros: Sufren una «doble tributación» que elevó el costo cerca de 17 pesos por cajetilla. Esto, advierte la Anpec, fomenta el mercado negro, donde el contrabando ofrece productos a 25 pesos, una competencia desleal imbatible para el comercio formal.

Bebidas saborizadas: Los refrescos y jugos aumentaron entre uno y 8 pesos, dependiendo de la presentación.

Canasta básica y negocios en la cuerda floja

La escalada de precios no se detiene en los productos con IEPS. Alimentos esenciales como tortillas, pan, lácteos y embutidos también registran alzas constantes.

La Anpec advierte que este fenómeno, sumado al aumento del 13% al salario mínimo, el encarecimiento de la energía eléctrica y el transporte, ha puesto contra las cuerdas a los micronegocios.

«Muchos negocios, como restaurantes, fonditas y cremerías, no resistirán el impacto y la cuesta de enero», adelantó Rivera, señalando que los márgenes de ganancia se han reducido al mínimo.

Extorsión y T-MEC: La tormenta perfecta

Además de los factores fiscales, los comerciantes enfrentan el «impuesto criminal» de la extorsión, que sigue mermando sus ingresos. A esto se suma la incertidumbre financiera generada por la próxima revisión del T-MEC, lo que mantiene nervioso al mercado interno.

«El mercado no actúa con fechas fatales, la oferta y la demanda son la lógica», concluyó Rivera en su declaración, subrayando que los precios actuales responden a una realidad insostenible de costos de producción e insumos que, de no ajustarse, provocarían desabasto.


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