Fotografía: Fue detenido en una zona comercial de Nuevo León tras un operativo conjunto.
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En un operativo de alta precisión ejecutado la noche de este domingo 21 de diciembre de 2025, fuerzas federales y estatales lograron la captura de Mario Alberto “N”, alias “El Betito”, de 43 años. El detenido es señalado por las autoridades como un objetivo prioritario debido a su linaje criminal: es hijo de Mario Cárdenas Guillén (“El M1”) y sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, fundador histórico del Cártel del Golfo (CDG).

La detención se llevó a cabo en el estacionamiento de un centro comercial ubicado sobre la avenida Lázaro Cárdenas, en la colonia 39, al sur de la capital neoleonesa.

El despliegue operativo

Elementos del Grupo de Coordinación Metropolitana, que integra a la Secretaría de la Defensa, Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República (FGR) y la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), detectaron una camioneta pick-up con personas armadas. Al notar la presencia policial, los tripulantes intentaron darse a la fuga, pero fueron cercados e interceptados metros adelante.

Junto a “El Betito” fueron detenidos dos presuntos cómplices: Raúl “N”, de 45 años, y Kevin Alberto “N”, de 19 años.

Arsenal y drogas aseguradas

Durante la inspección del vehículo, las autoridades decomisaron material que confirma la peligrosidad de los detenidos:

  • Un arma larga y una corta.
  • Dos cargadores y cartuchos útiles.
  • 44 bolsas con una sustancia con características propias del cristal.
  • Dinero en efectivo y una báscula digital.
  • Heredero de un imperio criminal

    Mario Alberto “N” no es un desconocido para el sistema judicial. Investigaciones de agencias estadounidenses y mexicanas lo ubican en labores de dirección operativa y administración dentro de la estructura del CDG, con influencia en el tráfico de armas y drogas en la frontera tamaulipeca, específicamente en la zona de Playa Bagdad.

    Su historial delictivo incluye una detención en 2009 y una recaptura en 2019 en Naucalpan, Estado de México. En aquel entonces, permaneció recluido en el penal del Altiplano hasta que, en 2022, un juez federal ordenó su liberación argumentando «duda razonable», un fallo que en su momento generó controversia.

    Actualmente, “El Betito” se encuentra a disposición de la delegación de la FGR en Escobedo, Nuevo León, donde se definirá su situación jurídica bajo cargos de portación de armas de uso exclusivo del Ejército y delitos contra la salud.


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