En un movimiento para reivindicar una de las tradiciones más arraigadas de la historia mesoamericana, el Congreso de la Ciudad de México aprobó el dictamen para declarar el primer domingo de febrero de cada año como el “Día del Pulque en la Ciudad de México”.
La propuesta, impulsada desde la Comisión de Normatividad, Estudios y Prácticas Parlamentarias, trasciende la simple celebración de una bebida; se trata de un acto de justicia cultural. Según el diputado Ernesto Villarreal Cantú (PT), esta declaratoria tiene como objetivo dignificar el trabajo de los tlachiqueros, fortalecer la economía rural que abastece a la metrópoli y, crucialmente, defender al maguey, una planta fundamental para el equilibrio ecológico del país.
️Declaran el Día del Pulque en la Ciudad de México.
Más detalles aquí https://t.co/rms5Mm28Ke pic.twitter.com/HDa9vhIbt5
— Congreso de la Ciudad de México (@Congreso_CdMex) December 21, 2025
Más que una bebida: identidad y resistencia
El dictamen aprobado busca contrarrestar décadas de estigmas y campañas de desprestigio —muchas surgidas a principios del siglo XX para favorecer a la industria cervecera— que relegaron al pulque a un segundo plano. Hoy, se le reconoce como parte del patrimonio vivo de la capital, visibilizando una cadena productiva que ha resistido el paso del tiempo.
El pulque, o Octli en su voz náhuatl, es una bebida de matices complejos: blanquecina, burbujeante y de fermentación activa. Su elaboración no es un proceso industrial, sino un diálogo con la naturaleza. Requiere de los saberes heredados de hombres y mujeres que entienden los ciclos lunares y la madurez exacta para «quebrar» el maguey y extraer el aguamiel con el tradicional acocote.
“Sólo le falta un grado para ser carne”
La revalorización del pulque también pasa por sus propiedades nutricionales. Históricamente considerado un alimento base en la dieta mexicana, como lo señaló en su momento el sociólogo Andrés Molina Enríquez, esta bebida es rica en proteínas, vitaminas del complejo B y probióticos que fortalecen la flora intestinal.
Estudios contemporáneos respaldan la sabiduría popular: consumido con moderación, y especialmente si se fortifica con avena o frutas en los famosos «curados», el pulque aporta minerales esenciales como hierro y zinc, siendo un aliado potencial en el combate a la anemia.
De los Llanos de Apan a la cultura pop
La declaratoria del Congreso también evoca la época dorada de las pulquerías en la Ciudad de México, esos espacios de democratización social inmortalizados por el compositor Chava Flores en su canción “Los pulques de Apan”. Lugares donde el «vino blanco» corría entre la música y la charla, prohibidos para «los de copete», pero abiertos al pueblo.
Originalmente reservado para sacerdotes y rituales sagrados bajo el amparo de la diosa Mayahuel, el pulque se democratizó tras la conquista y hoy vive un renacimiento. Nuevas generaciones redescubren sus sabores, desde el natural hasta las exóticas combinaciones de frutas y semillas, manteniendo viva una tradición que conecta el campo con la urbe.
Con esta nueva efeméride, la Ciudad de México alza su jícara para decir «¡Salud!», reconociendo que honrar al pulque es, en esencia, honrar la dignidad de quienes han preservado nuestra identidad.

