La facilidad con la que se adquieren, sus diseños coloridos y la falsa percepción de inocuidad han convertido a los vapeadores en el caballo de Troya de las adicciones modernas. Ante este escenario, la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de su Coordinación de Enlace Educativo, lanzó una enérgica advertencia: estamos ante la gestación de una nueva generación de jóvenes dependientes de la nicotina.
Cristina Cruz Cruz, titular de dicha área, señaló que es momento de dejar las medias tintas. La funcionaria hizo un llamado a las autoridades competentes para aplicar un mayor rigor en la prohibición de la venta y publicidad de estos dispositivos, los cuales se comercializan sin control en redes sociales y puestos informales, evadiendo la regulación sanitaria.
Desmintiendo el mito del «vapor seguro»
Uno de los mayores riesgos, alerta la SEP, es la desinformación. Miles de adolescentes caen en la trampa creyendo que el vapeo es una alternativa «menos dañina» que el cigarro convencional. La realidad médica es otra: lo que inhalan no es vapor de agua, sino un cóctel químico que incluye partículas ultrafinas, metales pesados y compuestos cancerígenos.
«Si seguimos normalizando el vapeo como una moda ‘menor’, pronto estaremos frente a un problema de salud pública más grande del que imaginamos», advirtió Cruz.
Estudios recientes vinculan el uso frecuente de estos dispositivos con enfermedades pulmonares agudas, irritación severa de las vías respiratorias y daños cardiovasculares irreversibles en cuerpos que aún están en desarrollo.
Cifras que alarman La urgencia del llamado se sustenta en datos duros.Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (ENSANUT 2023), el uso de cigarrillos electrónicos en el grupo de 10 a 19 años alcanzó el 4.3%, una cifra que prácticamente duplica los registros del año anterior. En México, ya hay 2.1 millones de usuarios habituales mayores de 15 años.
El panorama global no es más alentador. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que al menos 15 millones de adolescentes (de 13 a 15 años) utilizan estos dispositivos, enfrentando un riesgo nueve veces mayor de convertirse en fumadores crónicos en la adultez en comparación con quienes no vapean.
Informar para prevenir
Finalmente, Cristina Cruz enfatizó que la prohibición debe ir acompañada de educación. Propuso abrir el debate en los núcleos familiares y aulas: «Informar, acompañar y escuchar es tan importante como sancionar», concluyó, instando a padres y maestros a no bajar la guardia frente a esta epidemia silenciosa.

