Fotografía: Alertan sobre la facilidad para adquirir rifles de hidrogel y explosivos simulados en el CH.
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Con el objetivo de frenar la normalización de la violencia desde la infancia, la diputada Rebeca Peralta León presentó una iniciativa ante el Congreso de la Ciudad de México para restringir legalmente la fabricación, distribución y venta de los denominados «juguetes bélicos».

La vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos argumentó que la capital necesita medidas más severas que acompañen a los programas voluntarios actuales, como el “Sí al Desarme, Sí a la Paz”. Para Peralta León, la proliferación de objetos que simulan armas de fuego, explosivos o armas blancas representa un riesgo directo para el desarrollo emocional de los menores.

El diagnóstico de Peralta: Un mercado saturado

Durante su exposición, la legisladora evidenció la facilidad con la que un niño puede acceder a instrumentos que imitan la agresión letal. Peralta señaló puntos rojos de venta en el Centro Histórico, específicamente en zonas como Eje 1 Norte y Manuel Doblado, donde se comercializan pistolas y rifles de hidrogel con precios que oscilan entre los 250 y 1,000 pesos.

Asimismo, alertó sobre la falta de filtros en el comercio electrónico, citando que en plataformas como Mercado Libre, estos productos tácticos se ofertan en rangos de 140 hasta 3,600 pesos, perpetuando un mercado activo y accesible.

Reforma a fondo

«El uso frecuente de juguetes que imitan armas incrementa la probabilidad de que los menores desarrollen comportamientos agresivos y enfrenten dificultades para gestionar sus emociones», sostuvo Rebeca Peralta.

Para combatir esto, su propuesta busca ir más allá del exhorto y modificar el marco jurídico:

  • Adicionar el artículo 62 Bis a la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
  • Adicionar el artículo 43 Bis a la Ley de Establecimientos Mercantiles de la CDMX.
  • De aprobarse la iniciativa impulsada por Peralta, se establecerían candados legales para que estos artículos dejen de ser considerados «juego» y sean tratados como generadores de violencia cultural.


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