Fotografía: El evento reunió a más de 2,700 efectivos militares y civiles en una demostración de fuerza y unidad nacional.
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En un mensaje cargado de simbolismo político y defensa a la soberanía nacional, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este 20 de noviembre el Desfile Cívico Militar conmemorativo del 115 Aniversario de la Revolución Mexicana. Desde la Plaza de la Constitución, la mandataria lanzó una advertencia directa a los detractores de su administración y a quienes buscan apoyo fuera de las fronteras: México no tolerará el entreguismo.

Durante su intervención, Sheinbaum Pardo utilizó una retórica firme para desestimar las narrativas que sugieren debilidad en la llamada Cuarta Transformación. “El que convoca a una intervención extranjera, se equivoca; el que piense que aliándose con el exterior tendrá fuerza, se equivoca”, sentenció la Jefa del Ejecutivo, subrayando que la nación avanza inquebrantable por la ruta de la honestidad, la democracia y la justicia.

Un llamado a la memoria histórica

Haciendo un paralelismo entre los adversarios de la Revolución de 1910 y la oposición actual, la Presidenta recordó que figuras como Francisco I. Madero y los hermanos Flores Magón combatieron un régimen de opresión y entreguismo. En ese sentido, enfatizó que quienes hoy claman por “mano dura” o añoran el periodo neoliberal —al que calificó de 36 años de corrupción y desigualdad— desconocen la esencia del pueblo mexicano.

“El porfiriato de entonces es al mismo al que quieren convocar ahora: al del despojo y la prensa callada”, aseveró. Sin embargo, aseguró que el país vive una nueva realidad donde “ya no hay imposiciones ni privilegios”, y donde el poder público se ejerce para servir, no para someter.

Unidad y fuerza institucional

Acompañada por el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de Marina, Sheinbaum destacó la lealtad de las Fuerzas Armadas, describiendo al Ejército como un pilar de la identidad nacional surgido del mismo pueblo revolucionario.

“Cuando caminamos juntos con los principios que nos han guiado, nada nos detiene”, afirmó la mandataria, enviando un mensaje de cohesión entre el gobierno, las fuerzas castrenses y la ciudadanía.

El despliegue cívico-militar

El evento no solo fue un foro político, sino una exhibición de disciplina y tradición. Tras el izamiento de la bandera monumental y el pase de revista, el Zócalo capitalino fue escenario de una escenificación histórica y el paso de contingentes que incluyeron:

  • 2,759 integrantes del Ejército y la Fuerza Aérea.
  • 503 caballos y 100 charros.
  • 34 vehículos terrestres y 23 aeronaves.
  • Representaciones civiles, infantiles y deportivas.
  • El desfile concluyó con el parte de novedades rendido por el general de División Juan José Gómez Ruiz, reportando saldo blanco y «sin novedad», cerrando así una jornada marcada por la reivindicación del nacionalismo frente a las presiones externas.


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