Fotografía: Entre empujones y gritos, exigen un "rescate" y un precio de $7,200, mientras bloquean carreteras clave.
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La paciencia del campo mexicano se agotó. Lo que comenzó como una mesa de negociación en el Palacio de Cobián terminó en una tensa ruptura y una advertencia directa al gobierno federal: si los productores primarios se detienen, el país se detiene con ellos.

Decenas de productores de maíz, visiblemente molestos tras horas de espera bajo el sol, intentaron ingresar por la fuerza a la Secretaría de Gobernación (Segob) luego de que sus líderes rompieran el diálogo con el secretario de Agricultura, Julio Berdegué.

La reunión, que duró poco más de tres horas, colapsó cuando la oferta oficial llegó a la mesa: $5,200 pesos por tonelada de maíz.

«¡Es una vergüenza!», gritaban los líderes desde las escalinatas, intentando contener a sus compañeros. «Es una grosería. Llevamos tres años con precios bajos. No estamos pidiendo un capricho, pedimos un rescate al campo».

Los representantes, convocados por el Movimiento Agrícola Campesino (MAC) y la UNTA, enfatizaron la desconexión entre el gobierno y la realidad del sector. «Es una vergüenza que la industria, que son cuatro o cinco, inclinen a un país, cuando nosotros somos 40 mil productores», aseguraron.

Parálisis nacional: 17 estados bloqueados

La indignación no se quedó en la capital. De forma coordinada, agricultores de al menos 17 entidades, incluyendo potencias agrícolas como Sinaloa, Chihuahua, Jalisco y Tamaulipas, paralizaron carreteras federales.

La demanda es clara: un precio mínimo de garantía de $7,200 pesos por tonelada.

El desplome de más del 50% en el precio del grano en tres años, atribuido a factores internacionales como el conflicto en Ucrania y las reglas del T-MEC que fijan el precio según la Bolsa de Chicago, ha llevado a los productores a una situación límite.

«No estamos llegando a la necesidad que hoy tenemos», puntualizaron los líderes. Las exigencias van más allá del precio; incluyen excluir al maíz del T-MEC, una nueva banca de desarrollo y una revisión urgente a la ley de aguas.

Una solución parcial que divide

Horas después del conato en Segob y en un intento por contener la crisis, el secretario Julio Berdegué anunció una medida separada. Informó de un acuerdo exclusivo para los productores del Bajío (Guanajuato, Jalisco y Michoacán), ofreciéndoles un precio de $6,050 por tonelada, más créditos y un seguro agropecuario.

Aunque Berdegué calificó este precio como «25% superior al mercado internacional», la medida no satisface al movimiento nacional.

Los dirigentes del MAC lamentaron que la industria «tumbó la negociación» al no moverse de los $5,200 en la mesa central. Advirtieron que, aunque se deslindan de actos violentos, las protestas deben «escucharse muy fuerte» y mantendrán los cierres carreteros de manera indefinida hasta que haya una solución real para todos, amenazando con escalar sus protestas hasta Palacio Nacional.


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