La propuesta del Gobierno de Claudia Sheinbaum para aumentar los aranceles a la importación de coches y otros productos asiáticos ha generado una rápida y enérgica respuesta de China. Este jueves, el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, advirtió que su país «protegerá decididamente» sus «derechos e intereses», rechazando una medida que ve como «coerción» externa.
La iniciativa mexicana, aún pendiente de aprobación legislativa, contempla elevar los aranceles hasta en un 50% para vehículos importados de China (actualmente en un 20%), e incluye a sectores como el textil, siderúrgico y países como Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia y Tailandia. El Plan México, como lo ha denominado el gabinete de Sheinbaum, busca impulsar la industria nacional y proteger cerca de 320,000 empleos en riesgo por la competencia desleal de productos a bajo costo.
Desmarcándose de la geopolítica
Desde Pekín, la medida se interpreta como una respuesta a la «coerción» de Estados Unidos en plena guerra arancelaria global. Sin embargo, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha negado rotundamente esta lectura. «No es un pretexto, es el sistema comercial», afirmó Ebrard en entrevista con Radio Fórmula, aludiendo al marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permite escalar los aranceles hasta el porcentaje propuesto.
«No tiene una lógica geopolítica sino de protección de nuestra industria», argumentó el canciller, desvinculando la política mexicana de las estrategias de presión aplicadas por otras potencias. Según Ebrard, la medida es crucial para reducir las ventajas fiscales de productores extranjeros y fomentar la manufactura nacional. El impacto económico estimado de estos aranceles ascendería a unos 52,000 millones de dólares, equivalente al 8.6% de las compras internacionales del país.
Impacto y diálogo con países afectados
Además de los vehículos y autopartes, la propuesta contempla tarifas de hasta el 50% para textiles, acero, papel, cartón, vidrio, motocicletas, jabones, perfumes y cosméticos. Este movimiento sigue a un anuncio previo sobre la exclusión del calzado terminado del régimen de importación temporal, buscando eliminar una competencia desleal que afecta a más de 130,000 trabajadores directos.
Ante la preocupación de que el tema escale a un conflicto diplomático, la presidenta Sheinbaum aclaró en su conferencia matutina que no busca «ningún conflicto con ningún país» y que se están manteniendo conversaciones con los embajadores de China y Corea del Sur para explicar la medida. «Les estamos explicando que es una medida que tiene que ver con el fortalecimiento de nuestra economía», señaló, descartando además un efecto inflacionario significativo gracias a un estudio detallado.
China, actualmente el mayor exportador a México sin acuerdo comercial, especialmente en el sector automotriz, vería un impacto considerable. Sus ventas de autos a México crecieron casi un 10% en 2024, pasando de cero hace una década a ocupar el 30% del mercado mexicano de autos ligeros el año pasado. El vocero Lin Jian instó a México a «reflexionar» sobre las implicaciones de estos aranceles, promoviendo una «globalización económica inclusiva y beneficiosa» sin proteccionismo.

