Fotografía: En 2016 los arrecifes coralinos sufrieron una mortalidad de 27 por ciento y se prevé incremento del alga de 40 % en 2025.
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Complicada situación se avizora para las playas del Caribe en los siguientes meses por las dificultades que enfrenta el gobierno estatal para limpiar de sargazo estos lugares que en 2025 se estima que habrá un incremento de 40 por ciento.

Se estima que limpiar un kilómetro de playa puede significar más de un millón de dólares al año, destacó la académica del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, Leticia Durand Smith.

Durante el Seminario Interinstitucional Entramados Naturaleza, Cultura y Sociedad se estimó que en 2025 se espera un verano complicado en las costas de Quintana Roo. Al participar en el Seminario Interinstitucional Entramados Naturaleza, Cultura y Sociedad, del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, con sede en Mérida, Yucatán, explicó que 2022 fue un año de abundante llegada de esta alga, un nuevo actor en el Caribe mexicano.

SARGAZO CUESTIONA EL FUTURO DE LA REGIÓN

Perturba la vida de las personas y de otros organismos; reta la capacidad de control de las instituciones y cuestiona el futuro de la región. Y, al mismo tiempo, representa ámbitos de negocio y sostiene una industria creciente de nuevos productos y servicios, de manera que su presencia no puede ser ignorada, ocultada ni controlada, dijo.

Cuando esas macroalgas arriban en forma masiva a las costas, detalló, su papel ecológico se transforma radicalmente; mueren y se pudren en cuestión de días y forman un lodo que se ha denominado “marea marrón”, que reduce drásticamente la penetración de la luz solar y los niveles de oxígeno en el agua.

Se trata, continuó, de un aporte de toneladas de materia orgánica a las aguas del Mar Caribe, y el que se descompone y se seca en la playa libera gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno y amoniaco, que pueden causar complicaciones en diversos organismos.

AFECTA PUREZA Y LUMINOSIDAD DEL AGUA

La “marea marrón” afecta a los pastos marinos, esenciales para mantener la claridad del agua y la estabilidad de los sedimentos. En Puerto Morelos, por ejemplo, se ha estimado que, en momentos de demasiada acumulación de sargazo, la materia orgánica disuelta se incrementa hasta 35 veces, la luminosidad se reduce 30 y el oxígeno disuelto disminuye 50 por ciento con consecuencias graves para los arrecifes coralinos que, en 2016, sufrieron una mortalidad de 27 por ciento agravando su deterioro previo causado por el desarrollo urbano y el turismo, apuntó.

El fenómeno impacta de diversas maneras, puntualizó Durand Smith: las tortugas marinas enfrentan obstáculos físicos para anidar y eclosionar sus huevos. Además, se ha registrado incremento de la prevalencia de fibropapilomatosis, padecimiento que les provoca tumores en la piel: mientras en 2008 había 1.6 por ciento de casos en las de Akumal, para 2018 el porcentaje se incrementó al 54 por ciento.

Ello, sin contar las alteraciones para las personas por los gases que libera (mucosas irritadas, dolor de cabeza, náuseas), entre otras. Las pilas de algas que se acumulan no son atractivas para la gente que busca descanso y placer, describió en la conferencia La crisis del sargazo en el Caribe mexicano. ¿Qué nos dicen las algas?

Las estrategias

Para reducir el impacto, subrayó, autoridades y hoteleros tratan de quitar de forma manual o con maquinaria pesada el material acumulado, pero es costoso; se estima que limpiar un kilómetro de playa puede significar más de un millón de dólares al año. Además, 30 por ciento del volumen que se retira es arena; si no se devuelve el proceso de erosión se incrementa.

En caso de depositarse de forma inadecuada, los lixiviados del sargazo se filtran a través de los suelos cársticos de la Península de Yucatán y contaminan los acuíferos, advirtió Durand Smith.

Al mismo tiempo, ha motivado la producción de un nuevo ámbito de negocios y una gran cantidad de productos que se incorporan al circuito comercial; por ejemplo, hay empresas que ofrecen limpia, maquinaria y traslado de las algas a los sitios de disposición.

Otra estrategia son las barreras, pero “no funcionan por sí solas”; se necesitan barcos para retirar el material orgánico antes de que se hunda y pase por debajo, o el oleaje lo haga avanzar.


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