Fotografía: Durante el fin de semana, el Monumento a la Revolución se transformó en el epicentro del diseño capitalino.
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Con un rotundo éxito y la asistencia de cientos de capitalinos, este domingo concluyó la primera edición de la Gala Chilanga, un encuentro sin precedentes que transformó la explanada del Monumento a la Revolución en la gran pasarela de la creatividad local. Del 10 al 12 de abril, este evento logró su objetivo principal: visibilizar el inmenso talento de los diseñadores, comerciantes y artesanos que sostienen la industria textil de la capital.

La iniciativa, articulada conjuntamente por la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO), la Secretaría de Cultura capitalina y la Autoridad del Centro Histórico, sirvió como una sólida plataforma para exponentes del tradicional corredor de la «Calle de las Novias», así como para las comunidades creativas de las Fábricas de Artes y Oficios (FAROS) y las UTOPÍAS.

«La moda en la Ciudad de México no es solo estética: es economía», sentenció Manola Zabalza, titular de SEDECO, quien destacó que detrás de cada prenda existe una robusta cadena productiva generadora de oportunidades. «Con la Gala Chilanga buscamos fortalecer al sector textil, visibilizar a quienes lo integran y consolidar a la ciudad como un referente creativo», apuntó.

Por su parte, Ana Francis Mor, secretaria de Cultura, enfatizó el valor simbólico de los textiles, asegurando que cada diseño resguarda historia y comunidad. En sintonía, Carlos Cervantes Godoy, titular de la Autoridad del Centro Histórico, hizo un enérgico llamado a consumir lo hecho en el país, destacando la alta calidad de los vestidos de gala elaborados por manos mexicanas, un consumo que fomenta el mercado interno y sostiene miles de empleos.

Tres días de tradición, identidad y disidencia urbana

El magno evento se articuló a través de tres pasarelas temáticas que reflejaron la diversidad de la metrópoli. El viernes las actividades arrancaron con el desfile «Pasarela XV años y novias», rindiendo un merecido homenaje al oficio y tradición de los comercios ubicados en la calle República de Chile.

El sábado, los asistentes disfrutaron de la pasarela «Moda textil tradicional», un espacio dedicado a enaltecer la riqueza estética de las comunidades originarias del país, reconociendo al trabajo artesanal como un patrimonio vivo.

Finalmente, el cierre de la jornada dominical estuvo a cargo de las alumnas y alumnos de los talleres de diseño de las FAROS y UTOPÍAS con la colección «Moda Urbana». Enmarcada en las reflexiones del 8M, esta pasarela destacó por su poderoso mensaje sobre la autonomía del cuerpo, particularmente en mujeres y disidencias. Utilizando materiales reciclados —como plásticos y redes— las prendas propusieron una lectura disruptiva: los corsets se transformaron en estructuras de sostén renovadas y las corbatas cuestionaron los códigos de poder tradicionales, convirtiendo el reciclaje en una metáfora de resistencia.

Con el respaldo de patrocinadores como Ocesa, Finsus, Coparmex, L’Oréal, entre otros, la Gala Chilanga clausuró su primera edición demostrando que, en la Ciudad de México, la cultura y la economía se tejen juntas para posicionar a la moda como un sector estratégico del desarrollo sustentable.

Redactado por: Oralia Galindo


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